viernes, 4 de mayo de 2012

El arte de amargarse la vida

El arte de amargarse la vida. Paul Watzlawick.
2003. Editorial Herder.

Todo lo breve que tiene este ensayo, se lee en un par de horas, lo tiene de irónico y de ácido. Este psicólogo austriaco defiende mediante fábulas, citas, reducciones al absurdo, historias y ejemplos clínicos su tesis de que la felicidad es menos interesante que el drama. 

Medio en broma medio en serio Watzlawick acaba describiendo algo de nosotros mismos y con frecuencia nos vemos reflejados en algunas de sus absurdas situaciones que nos llevan muchas veces a convertir lo cotidiano en insoportable y lo trivial en desmesurado. (¿Cuantas veces comprobamos y recomprobamos que el despertador está en on la noche anterior a un viaje temprano?)

Acaba presentando, en el colmo de la ironía, una apología de la infelicidad como objetivo vital y planteando que el ser humano completo es aquél que vive en una perpetua desazón y desesperanza y no el que tiene colmados todos sus deseos.

Material eficaz sobre muchas de las actitudes erróneas de los seres humanos, y en definitiva un formidable y manejable compendio de vida.