viernes 27 de enero de 2012

Un burro volando!



Mañana sábado 28 estaré en Oporto impartiendo una sesión para la Associaçao de Proffisionais da Saúde Espanhóis em Portugal. Celebraremos "donde muere el Duero" la festividad de Santo Tomás de Aquino.

El martes, en Valencia, después de la sesión en la presentación a clientes de la ampliación del Palacio de Congresos comentamos con un par de asistentes algunos aspectos sobre las técnicas de hablar en público, especialmente lo que tenía que ver con cómo interpretar los gestos y reacciones que tiene la audiencia ante nuestras palabras. Muchas veces encuentras caras amables y sonrientes, miradas limpias en las que pararte, pero otras veces encuentras caras duras y miradas desafiantes. Me preguntaban qué pensar de ellos.

Cuando Tomás de Aquino llegó como novicio a su primer convento sorprendió a todos por lo poco hablador y súmamente estudioso que era. Eso, unido a su físico regordete y bajito hizo que algunos de sus compañeros de promoción en el noviciado se burlaran de él considerándolo muy inocente.

Un día quisieron gastarle una broma y desde el centro del patio al que daba su celda donde se encontraba trabajando le gritaron: "¡Tomás!, ¡Tomás!, mira, mira, un burro volando".

Tomás dejó su estudio, se levantó de la mesa, se asomó a la ventana y miró al cielo en la misma dirección en la que sus hermanos señalaban. Cuando estos lo vieron rompieron a reír a carcajada limpia burlándose de él.

"¡¡Pero como puedes ser tan inocente hombre de Dios!!"

A lo que Tomás les respondió:

“Entre que un burro vuele y que un dominico se burle así de otro dominico, me parece más imposible lo segundo que lo primero”.

Sus compañeros agacharon la cabeza, se disculparon y se escabulleron cada uno a su labor, sin volver a reírse nunca más del santo Aquinate.

Y es que no debemos juzgar a las personas antes de tiempo ya que si lo hacemos, es muy posible que seamos injustos. Si hacemos de la caridad el valor supremo de nuestra vida aprenderemos a no prejuzgar, a no etiquetar a nadie antes de conocerlo de verdad. Siempre es mejor equivocarse alguna vez por haber pensado bien, que pensando mal acertar… Dice el Evangelio que con la misma medida que midáis, se os medirá.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso,

Bonita frase la que le dice a los dominicos, de esas queremos todos en muchos momentos de nuestras vidas.

Un placer leerte otra vez Carlos,

Andres Cabezas

Jose dijo...

Que bueno y que actual: ""con la misma medida que midáis, se os medirá"".

Leerte me ayuda a olvidar mis iras y quejas, y me impulsa a perseguir mis sueños.

Muchas gracias.

Anónimo dijo...

featenLas personas están acostumbradas a Juzgar o prejuzgar antes de conocer a alguien, por motivos aveces tan simples, que cómo se viste, que por qué tan callado, etc, etc.Es bueno conocer a las personas, muy bueno.
Me va disculpar pero, hay algunos que no leen lo que usted escribe, mejor dicho miran y no ven.
Me refiero a la últimas palabras de su reflexión, que dice: con la misma vara que midais, serais medido, esas palabras no son actuales, están en la Escrituras. Saludos.

Carlos Andreu dijo...

Gracias amigos por vuestras visitas, aportaciones y comentarios.

Quizá es que la sociedad que hemos creado se ha olvidado de releer de vez en cuando los pensamientos más clásicos. Nos hemos preocupado demasiado por "innovar" y nos hemos olvidado demasiado de "recordar".

Un abrazo a los tres!

Catherine L'Ecuyer dijo...

Todavía me estoy reyendo de la historia, Carlos. La he contado a mis hijos y me hija de 7 años se enfadó a mitad de historia porque decía que los monjes que se ríen de otros no existen, que la historia es una mentira y que eso era imposible. ¡Bendita inocencia la de los santos y de los niños! Un fuerte abrazo, Catherine