viernes, 24 de junio de 2011

Muy difícil de dar


Más sesiones esta semana. Además una interesante reunión en Madrid para terminar de perfilar un proyecto del que os hablaré a la vuelta del verano, un día familiar recogiendo -y celebrando- las notas de mis hijos y otro día contestando cientos de correos que tenía atascados en la bandeja de entrada.

En Madrid he tenido un rato para poder estar con Paula Rodríguez, la directora de Patrocinios de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará el próximo mes de agosto en la capital de España. Me ha contado la tremenda generosidad que han encontrado en miles de empresas españolas que van a aportar su granito de arena para la realización de este evento.

Un monje peregrino encontró en uno de sus viajes una piedra preciosa. La limpió y pulió con esmero y la guardó en su zurrón. Un día, caminando al atardecer, encontró a otro viajero y compartieron un rato de caminar juntos hasta llegar a una posada donde ambos decidieron hacer noche. Sentados en una mesa del patio abrieron sus zurrones y se dispusieron a compartir sus provisiones.

El viajero vio la joya del monje y al terminar la cena se la pidió. El monje se la dio sin más.

El viajero sorprendido con la extrema generosidad del monje le dio las gracias efusivamente y marchó a descansar. Su intención era continuar su viaje muy temprano. Se acostó lleno de gozo con aquel regalo inesperado. Sin duda aquella piedra le daría riqueza y seguridad para el resto de sus días.

Pocos días después volvió su camino hacia atrás en busca del generoso monje. Lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó:

"Se que esta joya tiene un valor incalculable pero ahora te ruego que me des algo de mucho mas valor. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mi".

viernes, 17 de junio de 2011

El amor no se paga


Otra semana cargada de aviones, aves, coches de alquiler y un montón de sesiones. Inolvidables la del viernes con Makeateam para el equipo médico de Mutua Universal en Barcelona y la de la víspera para la gente de la ONG Need-Ü. El salón de actos de la Parroquia de La Paz de Barcelona se quedó pequeño con más de 400 jóvenes, y menos jóvenes con los que disfruté como un loco en la sesión y en el coloquio posterior.

Cuando la gente dice que la juventud está perdida y que no tiene valores, me rebelo. Ahí fuera hay una juventud estupenda, formada, con ganas, con ilusión, con valores, con grandes virtudes. Cientos de ONGs como Need-Ü están formadas por gente joven que, muchas veces al amparo de Parroquias, realizan sus labores de voluntariado en las zonas más deprimidas de nuestras ciudades. Y ese trabajo que realizan con los más desfavorecidos, no tiene precio.

Cuentan que el santo Joneyed acudió a La Meca disfrazado de mendigo. Estando allí, vio cómo un barbero afeitaba a un hombre rico. Al pedirle al barbero que le afeitara a él, el barbero dejó inmediatamente al hombre rico y se puso a afeitar a Joneyed. Al acabar no sólo no quiso cobrarle sino que además le dio una limosna.

Joneyed quedó tan impresionado que decidió dar al barbero todas las limosnas que pudiera recoger aquel día. Un acaudalado peregrino se acercó al santo varón disfrazado y le le entregó una bolsa llena de oro. Joneyed fue aquella tarde a la barbería y le ofreció todo el oro al barbero.

Pero el barbero indignado le gritó: "¿Qué clase de santo eres? ¿No te da vergüenza pretender pagar un servicio hecho con amor?"

Y es que el amor verdadero no pide recompensa. La grandeza del amor auténtico radica en que su meta es la persona amada y no la recompensa que se pueda obtener. ¿Amas a alguien , al menos a una persona, sin esperar nada -nada- a cambio?

viernes, 10 de junio de 2011

Hasta casi ahogarte


Sesiones en Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante. Mi vida pasa, como decía Revolver, por "estaciones, aeropuertos y demás sitios de viaje". Y claro, frecuentando esos lugares, pasa lo que pasa.

El pasado viernes hacía escala en Barajas a media tarde. Tenía que haber cogido un vuelo de Iberia hacia Pamplona a las 18.00, que se retrasó por culpa de una tormenta hasta las 20.00 que fue cancelado y todos los pasajeros incluidos en el vuelo de las 20.00, que se retrasó hasta las 23.00 volviendo a ser cancelado. Sólo quedaba el vuelo de las 22.45, que programaba su salida con retraso a las 00.45, para luego programar un desvío a Vitoria -el aeropuerto de Pamplona estaba ya cerrado- a la 01.25, siendo cancelado sobre las 02.15. Nos prometieron un vuelo de posición que despegaría de Barajas a las 05.00, pero no lo hizo hasta las 06.15

En toda aquella larga espera, me reconoció una joven pasajera del avión que iba con su novio newyorkino a casarse a Pamplona. Ella me había escuchado hacía tiempo en una sesión en la Universidad y pasamos unas cuantas horas juntos riéndonos y charlando acerca de la manera de conseguir el éxito en la vida personal, profesional y matrimonial mientras a nuestro alrededor Barajas se iba quedando impresionantemente vacío.

Un hombre fue a consultar a un sabio para tratar de solucionar los problemas que le acechaban.

- Maestro, vengo desde muy lejos hasta usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no se que más hacer para salir adelante.

El sabio le dijo:

- Puedo ayudarte con esto... ¿sabes remar?

Un poco confundido, el hombre contestó que sí. El maestro le llevó hasta el borde de un lago. Le hizo subir a un bote y le pidió que remara hasta el centro de la laguna.

- ¿Va a explicarme ahora cómo mejorar mi vida? - dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones.

- Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar hasta el centro mismo del lago.

Una vez allí el hombre dejó de remar. Y el maestro le pidió que acercara su cara al agua y le dijera lo que veía.

El hombre, volcó casi todo su cuerpo por encima de la borda de la pequeña embarcación y tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al agua, aunque sin entender para qué estaba haciendo aquello. De repente el anciano le empujó y el hombre cayó al agua. Al intentar salir, el maestro le sujetó su cabeza con ambas manos e impidió que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó y gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado el sabio lo soltó y le permitió subir a la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y ahogos, le gritó:

- ¿Está usted loco?, ¿no se da cuenta que casi me ahoga?.

Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó:

- ¿Cuándo estabas bajo el agua, en qué pensabas, qué era lo que más deseabas en ese momento?.

-¡¡En respirar, por supuesto!!

- Bien, pues cuando pienses en triunfar con la misma fuerza con la que pensabas en ese momento en respirar, entonces estarás preparado para triunfar...

Es así de fácil (o de difícil). A veces es bueno llegar al punto de "ahogo" para descubrir el modo en que deben enfocarse los esfuerzos para llegar a algo. Cuando parece que estamos al límite es cuando más oportunidades se nos presentan y más posibilidades tenemos de encontrar esa salida que nos lleve al éxito. Nadie dijo que la vida fuera a ser fácil. Aunque te veas ahogado, aguanta, el aire te llegará y más puro que nunca.

viernes, 3 de junio de 2011

Fluir (Flow)


Fluir (Flow). Mihalyi Csikzentmihalyi
Kairos. 2000

A finales de la década de los 90, Mihalyi Csikzentmihalyi presentó en sociedad un nuevo concepto revolucionario para el mundo de la psicología positiva y la felicidad: El estado de fluidez. El libro arranca del supuesto de que todo el mundo tiene, alguna vez en su vida, una “experiencia óptima“. Si somos capaces de reconocer sus características seremos capaces también de encontrarnos con experiencias de ese tipo más veces a lo largo de nuestro día a día, lo que nos ayudará a mejorar nuestra calidad de vida.

Esas experiencias óptimas generan en nosotros un estado (flujo) en el que nos encontramos completamente absortos en una actividad para nuestro propio placer y disfrute, durante el cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo.

Pero esas actividades no son acciones sumamente complejas. No. Se trata de actividades cotidianas que vienen marcadas por algunas de estas características:

- Se producen cuando encaramos desafíos que podemos asumir.
- Estamos absolutamente concentrados en la actividad.
- Hay metas claras que conseguir, y las conseguimos.
- La actividad nos procura retroalimentación inmediata.
- Nos parece que estamos superando el reto con sorprendente facilidad.
- Nos despreocupamos de los riesgos o peligros que la actividad conlleva.
- Perdemos la noción de nosotros mismos.
- El sentido de la duración del tiempo se altera.
- La actividad viene a constituir un fin en sí misma.
- Sentimos la euforia del triunfo.

En el momento de fluir no es que seamos felices, porque estamos centrados en la actividad que realizamos. Es al terminar la tarea cuando mirando hacia atrás y considerando lo que sucedió nos vemos inundados por la plenitud de esa experiencia. El flujo no es la felicidad, pero no se puede ser feliz sin experiencias de flujo.

Mihalyi nos instará a disfrutar todo lo que podamos, tanto en nuestra vida personal como en la profesional, porque todo lo que nos rodea (familia, las organizaciones en las que trabajamos...) se beneficiarán de ello. En el trabajo, no podemos estar en flujo durante toda la jornada, pero la actividad nos resulta, en general, gratificante mientras nos produzca suficientes momentos de fluidez.