viernes, 30 de julio de 2010

Nunca lo he hecho así


Mañana comienzo mis vacaciones familiares en Marriott Playa Andaluza, en San Pedro de Alcántara (Málaga). Un puñado de días delante del mar, disfrutando de la familia al completo y de algunos amigos que por allí pasarán.

La mayor parte de vosotros también estáis preparando las maletas. El descanso estival nos invita a la reflexión, a los propósitos, a la mejora, al cambio, a hacer las cosas de manera distinta para poder así obtener resultados distintos.

Un grupo de científicos metió diez monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, colgando del techo, un montón de plátanos. Cuando un mono subía la escalera y conseguía arrancar un plátano, una ducha de agua helada caía sobre los demás monos que quedaban en el suelo. Después de un tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban y le agredían para impedirle subir y así evitarse la ducha fría. Así hasta que ningún mono se atrevía a subir por la escalera para evitar el linchamiento por parte de los demás, pese a la tentación de los plátanos.

Los científicos entonces sustituyeron uno de los monos. El nuevo, que llegaba hambriento, nada más entrar en la jaula, fue directo a subir por la escalera para alcanzar uno de los plátanos. Los otros, rápidamente se avalanzaron sobre él y le pegaron para que no lo hiciera. Después de algunos intentos, seguidos de sus correspondientes palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto, el quinto, el sexto... hasta que el último de los veteranos fue sustituido.

Los científicos se quedaron entonces con un grupo de diez monos que, aunque nunca habían recibido una ducha helada, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar a los plátanos. Si pudiéramos preguntar a alguno de aquellos simios por qué le pegaban al que intentaba subir la escalera, seguramente su respuesta nos sonara demasiado: "No sé, las cosas siempre se han hecho así...".

Es el verano de hacer las cosas distintas. Atrévete.

¡Nos leemos en Septiembre!. ¡Feliz descanso!

viernes, 23 de julio de 2010

10 años, y toda la vida.



Me vais a permitir que el post de hoy sea absolutamente personal. Más propio de un programa del corazón que de las historias que suelo contaros por aquí. Pero creo que la ocasión lo merece. Escribo esto desde el piso 18 del Hotel W New York, en el 541 de Lexington Ave. en Nueva York. Gracias a los miles de puntos de Iberia Plus que consigo a lo largo del año he venido con Alicia, mi mujer, a la Gran Manzana a celebrar nuestro décimo aniversario de boda.

Diez años en los que han pasado muchas cosas: cinco niños, un par de cambios de trabajo, varios cambios de domicilio, momentos muy dulces, dulces, amargos y muy amargos. Como cualquier pareja. Pero sobre todo diez años en los que creo que nos hemos amado, y seguimos amándonos y queremos seguir amándonos.

Un esposo fue a visitar a un sabio consejero matrimonial. Le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse, pero antes de tomar la decisión quería darle una última oportunidad si él conseguía darle un buen consejo.

El sabio le escuchó, le miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: “Ámela”. Luego calló.

“¡Pero es que ya no siento nada por ella!”, replicó el hombre.

“Ámela”, repuso el sabio.

Ante la cara de desconcierto del esposo y después de un oportuno silencio, el consejero agregó: “Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega. Gramaticalmente “amar” es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. Ame a su pareja: acéptela, valórela, respétela, déle afecto y ternura, admírela y compréndala. Esto es todo: ámela”.

El amor es parecido a las labores del campo: Hay que arrancar las malas hierbas que hacen daño, preparar el terreno, sembrar, ser paciente, regar y cuidar. Estar preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia, pero no por ello abandonaremos el campo y el cultivo.

Ya decía Chesterton: “Muchos hombres han tenido la suerte de casarse con la mujer que amaban. Pero tiene mucha más suerte el hombre que ama a la mujer con que se ha casado”.

Alicia, no me he casado contigo porque te quería, sino para quererte cada día más.

viernes, 16 de julio de 2010

Feliz con mi barca


Semana de transición hacia las vacaciones. Son días de compaginar el tiempo para la familia, con ratos para terminar asuntos pendientes, propuestas debidas, informes a medio hacer, incalificables impuestos... Las vacaciones reales están a la vuelta de la esquina, y además hoy se celebra la Virgen del Carmen. No podemos dejar de felicitar a Cármenes y Carmelos, y a todas las gentes del mar, quienes confían en la Stella Maris sus vidas y sus negocios.

Cuentan que durante sus vacaciones, un banquero de inversión americano estaba sentado en el muelle de un pueblecito costero del sur de España cuando llegó una pequeña lancha con un pescador y una red con varios atunes de buen tamaño. El americano elogió al paisano por la calidad del pescado y le pregunto: "¿Cuánto tiempo ha tardado en pescarlos?". El pescador respondió: "Sólo un poco: apenas un par de horas".

El americano le preguntó: "¿Por qué no pasa usted más tiempo y así saca más pescado?". El pescador le explicó que con eso tenía suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia. El americano le preguntó: "Pero.. ¿qué hace encontes con el resto de su tiempo?". El pescador contestó "me levanto tarde, salgo a pescar un rato, como con mi familia, me hecho una siesta con mi señora, María, juego con mis hijos; por las tardes voy al bar del pueblo a tomar unas cervezas y tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida divertida y ocupada".

El americano replicó: "Soy un MBA por Harvard y podría ayudarle. Déjeme dos minutos y le explico. Debería usted pasar más tiempo pescando. Así conseguiría más capturas que podría vender. Con los ingresos podría comprar un barco más grande. Con los ingresos de ese barco más grande podría comprar varios barcos y eventualmente una flota de barcos pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario que lo lleva a la lonja, podría convertirse en procesador de pescados y abrir su propia factoría. Controlaría así pesca, producción, manipulación y distribución. Dejaría usted su pueblo y abriría usted unas oficinas de cristal en Madrid y posiblemente con sucursales en Namibia, Ciudad del Cabo, Tokio, Nueva York..."

"Pero, ¿cuanto tiempo se tarda en hacer todo eso?", preguntó admirado el pescador. "Entre 15 y 20 años" respondió el americano. "¿Y luego qué?". El americano entonces sonrió y dijo: "Ahora llega la mejor parte. Cuando la empresa haya crecido lo suficiente, usted anunciaría su salida a bolsa y vendería las acciones de su empresa al público. Se volverá usted rico, millonario. Luego se puede retirar. Se traslada a un pueblecito de la costa donde podrá dormir hasta tarde, pescar un poco, comer con su familia, dormir la siesta con su mujer, jugar con sus hijos, pasar la tarde tomando cervezas y tocando la guitarra en el bar".

¡Cuantas vidas se desperdician buscando una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos!. La verdadera felicidad reside en amar lo que tenemos y en no sentirnos tristes por lo que no tenemos.

viernes, 9 de julio de 2010

Si duele es porque es buena


Acabo de cerrar en Oviedo la última semana de sesiones. A partir de ahora sólo queda poner en orden papeles, propuestas e impuestos y dedicarle a la familia todo el tiempo que no le dedico durante el curso. Llego al límite de mis fuerzas. Pero las últimas etapas han sido estupendas: Una sesión para el Master en Revenue Management de la Universidad Juan Carlos I, otra para el Forum de la Empresa Familiar de Canarias, otra para el equipo de ventas de Super Amara en San Sebastián, y otra en la convención de Lener en Asturias.

En el Principado además aproveché para comer en Casa Tataguyo en Avilés, un soberbio arroz caldoso con almejas con mi amigo Félix Navarro, de Tyco. Hablamos de la vida, de la muerte, de lo humano y de lo divino, y también de lo cansados que ambos llegábamos a las vacaciones. Félix también es un vicioso del avión y se tira la semana de un lado a otro. Sin embargo, ese esfuerzo extra que siempre nos exige esta época sin duda es tremendamente recompensado.

Una pareja de recién casados inició su luna de miel en Londres. Allí visitaron algunas de las mejores tiendas del centro de la capital británica. Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita de porcelana. "¿Me permite ver esa taza?" preguntó la joven al dependiente, "¡nunca he visto nada tan fino!".

En las manos de la recién casada, la taza comenzó a contar su historia: "Usted debe saber que yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo era sólo un poco de barro. Pero un artista me fue dando forma entre sus manos. Tanto me moldeó que llegué a cansarme y desesperada le grité: "Por favor, déjeme en paz...!". Pero el artista sólo sonrío, y siguiendo con su trabajo me dijo "Aguanta un poco más".

Cuando pensé que mi tortura había pasado, puesto que sus manos dejaron de oprimirme y manosearme, me puso en un horno. ¡Nunca había sentido tanto calor!. Grité y grité mientras pensaba que mi vida se la llevaban aquellos miles de grados centígrados. Pero mirando por la ventanilla de la puerta pude ver los labios de mi amo decirme: "Aguanta un poco más".

Cuando por fin se abrió la puerta pensé que era mi liberación, puesto que me dejó en un estante y conseguí llegar a refrescarme, pero apenas me había refrescado volví a sus manos esta vez armadas con una lija y comenzó a raspar y lijar. Todavía no sé cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo y para colmo me aplicó una tras otra varias capas de pintura. Sentía que me ahogaba. "Por favor déjame en paz", le gritaba a mi artesano; pero él sólo me decía: "Aguanta un poco más".

Al fin, cuando pensé que todo había terminado me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero. Ahí si que pensé que terminaba con mi vida. Rogué e imploré al artista que me dejara salir de aquel infierno. Lloré, grité, pero él, impasible, respondía lo de siempre: "Aguanta un poco más".

Me sentí abandonada, desesperada y realmente llegué a temer por mi vida, pero por alguna razón aguanté todo aquello. Cuando por fin se abrió la puerta mi artesano me tomó con sumo cariño, y me llevó a un lugar diferente, precioso, junto a otras tazas maravillosas, verdaderas obras de arte que resplandecían como en los cuentos. Me di cuenta que estaba en una fina tienda de porcelana, y que ante mí había un espejo que me demostraba que una de aquellas maravillas era yo. ¡No podía creerlo! ¡Esa no podía ser yo!.

El artista me dijo entonces: "Se que sufriste al ser moldeada por mis manos, pero mira ahora tu hermosa figura. Se que pasaste terribles calores, pero ahora observa tu sólida consistencia, se que sufriste con las raspadas y pulidas, pero mira ahora la finura de tu presencia, y se que la pintura te provocaba nauseas, pero contempla ahora tu hermosura... y, ¿si te hubiera dejado como estabas? ¡Ahora eres una obra terminada! ¡lo que imaginé cuando te comencé a formar!".

Ese esfuerzo extra siempre supone una gran recompensa.

viernes, 2 de julio de 2010

Para la maleta 2010


Es primer viernes y tocaría alguna recomendación literaria o cinematográfica, pero como es el último primer viernes antes de la salida masiva de vacaciones quería dejaros algunas recomendaciones para meter en la maleta.

LIBROS DE MANAGEMENT
- Los pecados capitales de la venta. Cosimo Chiesa. La segunda parte de "la enciclopedia de las ventas".
- Estrategia digital. Pere Rosales. Para saber enfocar tu empresa en el proceloso mundo 2.0 y sacarle partido.
- El próximo minuto. Luis Galido y Mario Kogan. Un libro sobre el sentido de la vida y tu actitud ante la misma.
- Innovación en tiempos de crisis. Fons Trompenaars y Charles Hampden-Turner. Un popurrí de innovación, creatividad, motivación, desarrollo personal, innovación, nuevos mercados...
- Punto y seguido. Varios autores. Una pequeña guía para gestionar el paso por el paro y la búsqueda de nuevas oportunidades profesionales.
- En clave de marcas. Gonzalo Brujó. Un extenso y completo tratado dedicado a la marca y el marketing.
- El legado de Arthur Andersen. Carmelo Canales y Francisco López. Una reflexión sobre las cosas buenas que esta gran organización dejó para el mundo de los negocios antes de que su propio incumplimiento se la llevara por delante.
- Liderazgo Guardiola. Juan Carlos Cubeiro y Leonor Gallardo. Una reflexión sobre el buen hacer de quien ha sido, sin duda, uno de los líderes del año.

LITERATURA GENERAL
- El hombre que amaba a los perros. Leonardo Padura. Una novela histórica que asocia a Trosky con su asesino el catalán Ramón Mercader y por tanto la Revolución Rusa y la Guerra Civil Española.
- La fiesta del oso. Jordi Soler. La desaparición de un familiar del autor en los pirineos cuando está acabando la Guerra Civil es el punto de partida de una increíble serie de peripecias.
- Historias de la Alcarama. Abel Hernández. Una elegía evocadora y un homenaje a las gentes y los pueblos del norte de la provincia de Soria (con Sarnago a la cabeza) hoy deshabitados. Escrito a modo de carta del autor a su hija pequeña.
- Cuatro hermanas. Jetta Carleton. La historia de cuatro hermanas que vuelven a casa durante el verano.
- La hija de Robert Poste. Stella Gibbons. Flora poste, inteligente y encantadora llega a casa de unos parientes bruscos y algo zombies. Ella consigue reformarles y hacer de su granja un lugar delicioso.

CINE
Ya sabéis que me gusta más leer, pero a pesar de ello, tres recomendaciones cinematográficas:
- Invictus. Clint Eastwood. Un alegato al liderazgo, la motivación y la igualdad con Mandela y el rugby como protagonistas.
- El erizo. Mona Achache. Las peripecias de un patio de vecinos parisino. Cargada de valores.
- The blind side. John Lee Hancock. La increíble superación de un joven casi desahuciado gracias a una nueva familia y a su profesora.

Como siempre agradezco para la selección la ayuda que me han prestado Javier Pérez Caro (management), Adolfo Torrecilla (literatura) y Alex Pardo (cine).