viernes, 5 de febrero de 2010

El Caballero de la Armadura Oxidada


Quizá este sea de los primeros libros de autoayuda en formato fábula con moraleja. A través del viaje de un caballero medieval que trata de deshacerse de su armadura descubriremos la necesidad de desprendernos de nuestros miedos, de nuestras limitaciones y de nuestra falta de aceptación para encontrarnos con nosotros mismos y darnos cuenta que es necesario liberarse de las barreras que nos impiden conocernos y amarnos a nosotros mismos, para superarnos y ser capaces de amar a los demás.

Muchas veces creamos nuestra propia coraza de vanidad profesional (la brillante armadura del caballero) que nos lleva a parecer como personas de gran corazón y nobles ideales, pero que nos impide atender como merecen a la gente que tenemos fuera de la armadura profesional, y mucho más cercana: familia, amigos...

El caballero, partiendo de una sorprendente humildad -poco frecuente en este tipo de libros- acepta que vive encerrado en su propio mundo que le impide ver cómo es en realidad y por tanto cercena sus posibilidades cambiar. Y lo primero que hace es pedir ayuda. Reconocer que la necesita y buscarla. No siempre somos capaces de hacer todo solos, por nuestros propios medios ya que al fin de al cabo somos esencialmente seres sociales que vivimos inmersos en un mundo de personas, por lo que podemos encontrar a alguien que nos guíe y acompañe a lo largo del camino que nos lleva a nuestro auto descubrimiento. Debemos procurar que la persona que nos sirva de guía sea alguien con la suficiente sabiduría y madurez para que realmente nos ayude a seguir el camino correcto y no nos desvíe de nuestro objetivo primordial.

A partir de ahí y en su ruta nos llevará a pasar por el castillo de la soledad, que refleja el abandono en que muchas veces queda nuestra familia por una desmedida atención a nuestras obligaciones profesionales; por el castillo del conocimiento, en el que aprenderemos que si sólo miramos a través de las rejillas de nuestro yelmo, sólo veremos una realidad tamizada y matizada; por el castillo del silencio que nos enseñará el modo de romper con esa tendencia a llenarnos de ruido para ocultar el sonido de nuestro corazón; y por último el castillo de la voluntad y la osadía, que nos propondrá enfrentarnos a nuestros miedos con valentía en lugar de huir y hacer las cosas de una manera distinta que no nos lleve a pasarnos el resto de nuestra vida preguntándonos cómo hubieran sido las cosas si al menos hubiéramos hecho un esfuerzo.

En definitiva un canto a la esperanza, a asumir que aunque te hayas equivocado siempre hay posibilidad de reparar el daño y corregir nuestra maldad.

3 comentarios:

Mónica Pérez de las Heras dijo...

Hola Carlos, comparto contigo tus comentarios sobre "El caballero de la Armadura Oxidad". Lo leí hace unos años y es el típico libro que me gusta regalar. Además, creo que cada vez que se lee se puede sacar una nueva enseñanza. Saludos, Mónica

Flecha de España dijo...

¿Cómo hubiese sido nuestra vida con un poco más de esfuerzo?, ¡¡ufff!!. Posiblemente muy distinta... ¡o muy parecida!.
Abogo por ir cosa a cosa, causa a causa; despacio, con reflexión dentro de nuestra vorágine diaria.
Puede costar, pero... se puede ir deprisa con sosiego interior.

Carlos G.P. dijo...

Queridos amigos: Os invito a compartir un vídeo, que fue filmado en mi intervención en el encuentro de educadores que tuvo lugar en Barcelona, con motivo de los talleres dirigidos por Noemi Paymal sobre Pedagogía 3000. Su título es “Educar más allá de las creencias: liberando al corazón”. A ver qué os parece...
La dirección para acceder a él es: 
http://vimeo.com/9374224
  Felices encuentros. Un cordial abrazo
                                      Carlos González
 P.D  Temática del vídeo:
¿Cómo puede un maestro empoderar a sus alumnos? O lo que es lo mismo:
¿Dónde está nuestro poder para cambiar las cosas que no nos gustan, para cumplir nuestros sueños....? ¿Por qué no podemos aplicar todo lo que hemos aprendido en seminarios y talleres? ¿Qué nos impide como educadores enseñar de otra manera? ¿Qué pasa con nuestro valor...? ¿A qué tememos y por qué...?
No existe la cobardía, sino los obstáculos al valor
Esos obstáculos están en nuestras creencias, muchas veces invisibles para nosotros mismos. Reconocerlas y saber jugar con ellas es la clave para ceder el poder al corazón, y conseguir el empoderamiento de nuestros alumnos o hijos.
Para más información:
http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com/