viernes, 8 de enero de 2010

¿Qué quieres ser?



Ya ha empezado el año y mira que llevamos pocos días, pero ya llevo en el cuerpo seis aviones. Esta madrugada en el aeropuerto de Noain, camino de Granada para impartir unas sesiones en la Universidad, me he encontrado con Carlos Bernar, director de Euroview, la productora de Cher Amí. Iba a tomarme un café con él al aterrizar en Barajas, pero una simpática azafata de tierra de Iberia me ha "colado" en una plaza de Business en un vuelo que salía para Granada nada más aterrizar el mío por la puerta de embarque contigua y me ha librado de cinco horas de escala en Madrid. Ha sido una gozada desayunar viendo amanecer sobre una España completamente nevada. Iberia no siempre es mala...

En uno de los correos que he recibido estos días felicitándome la Navidad, una señora que estuvo en una de mis sesiones en Sevilla me contó que uno de sus hijos es uno de los componentes del grupo pop Melocos y que los Reyes Magos le iban a traer el libro "Del Ataúd a la Cometa". Se lo conté a los niños, buscamos su disco y sin duda la canción de estas Navidades junto con el Burrito Sabanero ha sido la que encabeza el post. Fuimos a Madrid a ver el musical Blancanieves Boulevard -soberbiamente interpretado por mi amiga Cristina Llorente y magníficamente dirigido por mi amigo Javier Muñoz- y pudimos oírla más de diez veces seguidas en el coche.

Y la verdad es que la canción tiene razón. Somos un montón de cosas, y lo que es más importante, tenemos la responsabilidad de dar a los demás cosas enriquecedoras que les ayuden a ser mejores. Especialmente a los niños. Estas vacaciones he leído el clásico Between Teacher and Child de Haim G. Ginott. Ginott, psicólogo y terapeuta, empezó su carrera como profesor en una escuela en Israel hasta que en 1947 emigró a Estados Unidos donde se doctoró en Psicología por la Columbia University en Nueva York.

Su principal aportación a la psicología fue enseñar a los padres a desarrollar la capacidad emocional de los niños. Ser estrictos con sus comportamientos inaceptables pero nunca con los niños como personas. Como padres no debemos ignorar los sentimientos de nuestros hijos y debemos enseñarles, como "coaches emocionales", a gestionarlos. Así, y sólo así, estarán más preparados para resolver las encrucijadas y los problemas que les planteará el día a día de su vida.

Pero me quedo con este párrafo, que levantaría de la silla a más de uno de los que nos dedicamos a la formación: "He llegado a la alarmante conclusión de que yo soy el elemento decisivo en el recinto del aula. Es mi actitud personal la que crea el clima. Es mi estado de ánimo el que determina el ambiente. Como maestro, yo poseo el tremendo poder de hacer la vida de un alumno miserable o feliz. Puedo ser una herramienta de tortura o un instrumento de inspiración. Puedo humillar o complacer, herir o curar. En todas las situaciones, es mi respuesta la que decide si hay una crisis que se incrementará o reducirá y si el alumno se humaniza o se deshumaniza".

Ya lo dice Melocos: "somos el resultado de todo lo que hemos vivido". Menuda responsabilidad para empezar el año ¿no?.

¡¡A comernos el 2010!!

4 comentarios:

Avelino Vallina dijo...

Yo soy yo y mis circunstancias, que dijo Ortega y Gasset.
Saludos.

SERGEI dijo...

..y si no salvo mi circunstancia no me salvo a mí mismo" seguía la cita de Ortega y Gasset, pocos conocen su continuación.

Flecha de España dijo...

Somos un 90% una mezcla de herencia de nuestros padres y vivencias, acompañado de un 10% de "vete a saber qué".

Ese 10% nos hace "despistarnos" continuamente, teniendo el 90% que tirar de las riendas para continuar por el buen camino...y ¿cuál es el buen camino?: pues ¡vete a saber!...

Carlos Andreu dijo...

Hola a los tres y gracias por vuestros comentarios.
Sólo una puntualización. Me temo que nuestro componente genético no es tan fuerte como el 90%. Hay mucho por hacer en cada uno de nosotros: mucho por hacer y mucho por cambiar... Animo y a lidiar bien "los toros de cada día".