La huelga de TCPs ha convertido en loca una semana con sesiones en Madrid, La Granja de San Ildefonso, Valencia, Pamplona y Logroño. Aunque la semana empezó el viernes por la noche en Sevilla con una conferencia en la IX Jornada de Solidaridad: El voluntariado motor de cambio social, organizada por la Fundación Prodean a cuyo frente está la ilusionante Felisa Castellanos. Más de 700 personas abarrotaban el teatro del Centro Cultural Cajasol.
He de reconocer que llegué a Sevilla destrozado. Me había despertado demasiado temprano en Guadalajara. En el primer AVE viajé a Zaragoza. Allí impartí una sesión para AJE Aragón y tras ella, dos AVEs hacia el sur para llegar a Sevilla a media tarde. Antes de la sesión tuve una reunión de trabajo con la gente de Heineken y al filo de las 18.30 estaba visitando la Exposición Fotográfica Enfoque Solidario que se inauguraba con motivo de la Jornada. Unos minutos antes de las 20 horas mientras me preparaba para subir al escenario estaba agotado.
Pero fue sentarme en la mesa para escuchar la presentación que de mí hizo Carlos Barón, ver la cantidad de gente que allí había venido a escucharme y venirme arriba.
Cuentan que Gaudí tuvo que salir a la calle a pedir dinero para poder proseguir las obras de la Sagrada Familia. En una de esas visitas, en busca de financiación, alguien le dio una importante cantidad de dinero que Gaudí agradeció efusivamente. El donante le respondió: "No, no me de las gracias. En realidad no me supone sacrificio".
A lo que el arquitecto le respondió con gracia: "No sirve. Mejor dicho, no le sirve a usted. Vea de aumentar su donativo hasta sacrificarse... ¡Le será más agradable a Dios! Porque la caridad que no tiene el sacrificio como base no es verdadera y tal vez no sea más que vanidad".
El donante se quedó boquiabierto, reflexionó, comprendió lo que Gaudí le decía y le entregó un donativo mucho mayor. "Ahora soy yo quien le da a usted las gracias, señor Gaudí".
A veces ese esfuerzo mayor que tenemos que hacer es el que realmente compensa. Es el que realmente merece la pena. Pocas veces como el viernes pasado me he sentido más a gusto en el escenario. Pocas veces he recibido tantísimos correos de felicitación y agradecimiento después de una sesión como la de la Fundación Prodean. Gracias a todos.


