viernes, 25 de septiembre de 2009
¿Dónde trabajo?
Esta semana una terrible sinusitis me ha dejado fuera de juego. Aún así una encantadora sesión en Madrid y otra en Pamplona. Además en muchos sitios ya ha comenzado a venderse "Del Ataúd a la Cometa" y tengo que agradecer los buenísimos comentarios que estoy recibiendo desde Cádiz, Granada, Zaragoza, Madrid, Soria, Barcelona... Gracias de corazón, sin vosotros, os aseguro que no hubiera sido posible.
El fin de semana pasado pude disfrutar del 10º Concurso Internacional de Violín Pablo Sarasate.
Cuentan que el gran violinista Pablo Sarasate y el fenomenal tenor Julián Gayarre habían actuado juntos en el Teatro Real de Madrid. Cuando abandonaron el teatro, para regresar a sus casas se les acercó, cerca del Monasterio de la Encarnación, un mendigo con un viejo y destartalado violín que les pidió limosna. Sarasate le cogió el violín, lo afinó un poco y empezó a tocar. Gayarre al momento le siguió con su portentosa voz.
Pronto los tres se vieron rodeados de una multitud que escuchaba sorprendida y entusiasmada aquel magnífico y espontáneo concierto. Cuando terminaron de interpretar la pieza, la gente rompió en aplausos y ellos amablemente pasaron su sombrero entre los espectadores. El dinero que recaudaron se lo entregaron al mendigo.
Busca qué es lo que te apasiona, qué es lo que te entusiasma, y dedica tu vida profesional a ello. Será duro al principio, si, pero estoy convencido que no fracasarás. No tendrás excusa para no ser el mejor. Decía Einstein que cuando uno trabaja en lo que le gusta, deja de trabajar. Si fuéramos capaces de dedicarnos a aquello que haríamos aún sin cobrar nada, estaríamos más cerca de ser felices.
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trabajo
viernes, 18 de septiembre de 2009
Ellos no pueden

Otra semana paseando por Madrid, Sevilla, Zaragoza y Pamplona con un denominador común: inicio de curso. Una fantástica sesión a lo Jesulín con 90 profesoras del Colegio Aldeafuente de Madrid para abrir la semana; y la conferencia de inauguración del curso del Club de Emprendedores de la Universidad de Navarra para cerrarla. Todos ya hemos vuelto al trabajo y todos los niños han vuelto a clase. La normalidad se ha vuelto a instalar hasta que el calor vuelva a acariciar nuestros rostros.
Decía Edmundo de Amicis que "maestro es la palabra más bonita que le pueden decir a un hombre después de padre". Viniendo de padres y abuelos maestros, no pienso discutir con el genial autor de Marco: de los Apeninos a los Andes. Pero ser maestro, además de ser bonito, es una inmensa fortuna. Quizá los maestros, encerrados en su día a día en el colegio no se percatan, y a veces llegan a consideran desproporcionado el esfuerzo invertido en aquellos niños y niñas que al llegar a la adolescencia parece que toman un camino equivocado. Después de tantas horas, de tantos sacrificios, de tanto interés... parece que la educación no ha servido de nada.
José Manuel Mañú, un maestro de maestros, afirma que "el chico que ha perdido el rumbo pero ha recibido una buena educación en el pasado, tendrá la suerte de conocer y descubrir, cuando Dios quiera, el camino de vuelta".
Encabeza el post una espectacular foto de nuestro planeta de noche. Resulta sorprendente ver la luminosidad de Estados Unidos, Canadá, Europa, India o Japón... Pero resulta sobrecogedora la oscuridad de sitios inhóspitos y despoblados (Amazonas, Groenlandia, los polos) y mucho más la de Africa. Pocas luces se ven allí. Un joven de Madrid por la noche en casa puede encender la luz y estudiar, y así labrarse un futuro para el día de mañana, pero un niño de Bouvolem (Togo), con los que mi amigo Luis Gutiérrez ha pasado unos días en verano, por la noche en casa no puede encender ninguna luz, y por tanto no puede estudiar, así que su futuro se presenta tan oscuro como su noche.
¡¡Animo a todos los que en estos días vuelven a las aulas para ser maestros y modelos de nuestro futuro!!. Animo, y gracias.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Ulises y las sirenas

He vuelto con fuerza a la actividad tras el descanso estival, y esta semana he disfrutado de magníficas sesiones en Madrid, Guadalajara, Zaragoza y Huesca. Y también de estupendas sobremesas, de magníficas veladas y de reponedores desayunos con viejos amigos. En Zaragoza pasé por casa de mis padres y busqué en el trastero el libro "Las Aventuras de la Mano Negra" para mi hijo Alvaro. Mientras lo buscaba pasó por mis manos un ejemplar en griego clásico de La Odisea, que tuve que traducir en Griego de 3º de BUP.
La portada del libro incluía la foto que abre este post. Ulises después de una larga temporada en el palacio de Circe emprende definitivamente el camino a Ítaca. En ese camino una de sus primeras aventuras será el encuentro con las sirenas. Desde su nave, divisa la isla que aparece rodeada de cadáveres. Advertido por Circe, al pasar por delante de aquel lugar en que los navegantes quedaban embaucados y acababan estrellándose contra los arrecifes, Ulises pide a sus hombres que todos se tapen con cera los oídos, y que a él le aten con cuerdas a un mástil del barco: “Amigos, atadme con dolorosas ligaduras para que permanezca firme allí, junto al mástil; que me sujeten bien las amarras, y si os suplico o doy órdenes de que me desatéis, apretadme todavía con más cuerdas”.
Pronto se escucha a las sirenas entonar su fascinante canto: “Vamos, famoso Odiseo, gran honra de los aqueos, ven aquí y haz detener tu nave para que puedas oír nuestra voz. Que nadie ha pasado de largo con su negra nave sin escuchar la dulce voz de nuestras bocas, sino que ha regresado después de gozar con ella y saber más cosas. Pues sabemos todo cuanto los argivos y troyanos trajinaron en la vasta Troya por voluntad de los dioses. Sabemos cuanto sucede sobre la tierra fecunda. Ulises, glorioso Ulises, Ulises bienamado, ven, escúchanos, te diremos todo, cantaremos la gloria de los héroes, tu propia gloria”.
Ulises, como cualquier mortal, queda seducido y desea ardientemente detenerse y escuchar aquellas hermosas voces. Aunque pide a sus hombres que le desaten estos continúan remando impasibles. E incluso lo atan con más fuerza. Cuando se pierde de vista la isla sus fieles compañeros se quitan la cera de los oídos y a Ulises le sueltan de sus amarras.
El mérito de Ulises no ha sido la resistencia en el momento de presión, sino el hecho de, pese a ser un gran héroe, haber reconocido previamente su propia debilidad.
La vuelta del verano suele ser momento de hacer renovados y ambiciosos propósitos: hacer una colección, leer el Quijote, ir andando al trabajo, retomar el pádel, gritar menos en casa, sonreír más en la oficina, ordenar el trastero... Seguro que pronto escuchamos voces, interiores y exteriores, que aliadas con nuestra debilidad nos gritan: "no podrás, no podrás", y pueden llevarnos al desánimo e incluso al abandono.
Por ello, es necesario imitar al gran héroe griego, y siendo conscientes de la fuerza del impulso y de la resistencia de nuestra propia voluntad, sabremos a qué podemos exponernos y a qué no.
Por si acaso no te arriesgues, y huye cuanto antes de las voces limitadoras. ¡Adelante con tus objetivos y propósitos!. Este año, los vas a conseguir.
viernes, 4 de septiembre de 2009
La sociedad de la nieve

Muchos de nosotros leímos en la adolescencia >¡Viven!, el terrible relato de Piers Paul Read sobre la Tragedia de los Andes. Los más jóvenes quizá no leyeron el libro y se dejaron llevar por la floja película de Frank Marshall. Otros incluso hemos escuchado las brutales conferencias de algunos de sus protagonistas.
Pablo Vierci, un periodista compañero de clase de algunos de aquellos jóvenes jugadores de rugby entrevista a los dieciséis supervivientes para mostrar los puntos de vista de todos los que sobrevivieron a 72 días en penosas condiciones en el corazón de los Andes.
Muchos de los protagonistas hablan por primera vez de lo que allí vieron y sintieron y sus ojos percibieron otras muchas cosas más importantes que el liderazgo, el trabajo en equipo o la creatividad, valores o competencias demasiado ensalzadas por los que han contado como vivieron esa experiencia. Los que hasta ahora han permanecido en silencio nos hablan de virtudes mucho más simples, mucho más mundanas, mucho más cotidianas, pero no ello menos heroicas: la humildad, la religiosidad, la laboriosidad, el trabajo bien hecho, el sentido del humor, la fluidez. Todo ello envuelto en un halo de sacrificio, esfuerzo y superación.
Sin duda alguna me quedo con la frase de Roy Harley: "Los ingleses lo llaman walk the talk. Si no vives como piensas, acabaras pensando como vives. Posiblemente haya muchos de los dieciséis que sean muchísimo mejores que yo como persona. Pero, haz lo que dices, es una buena pauta de conducta para gente que padeció lo que nosotros padecimos". Sin duda es una buena pauta de conducta para ellos y para mucha gente hoy en día. Hace falta devolver a este mundo el amor por una vida coherente entre lo que pensamos y lo que decimos, y viceversa.
Algunos me preguntáis cómo va mi libro "Del Ataúd a la Cometa". Me consta que algunas librerías de Madrid ya lo tienen disponible, aunque hasta el 22SEPT no estará distribuido en toda España. Para los que queráis, en este link, podéis encontrar las primeras páginas.
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