viernes, 25 de diciembre de 2009

Feliz Navidad



Se termina un año trepidante, frenético, inolvidable. Y hoy es Navidad. Pocas fechas generan tanta alegría y jolgorio en nuestras casas, especialmente en aquellas en las que hay abundancia de niños. Ha llegado el momento de dejar por unos días un poco de lado el portátil y la Blackberry para atender a la familia como merece, como no podemos hacer el resto del año, como nos atendió a todos los hombres y mujeres el Niño Jesús, el mismo Dios que una noche como esta se hizo hombre.

Todos los años aprovecho tres o cuatro días de estas vacaciones para escaparme con Alicia, mi mujer, unos días de descanso y de "reflexión estratégica familiar y de pareja". Hace tres años fuimos a Venecia. Recuerdo que una de aquellas gélidas tardes nos sentamos en la mesa en la que Hemingway se sentaba en el mítico Harry´s Bar a leer un rato y ver la vida pasar mientras disfrutábamos de su famoso cóctel Bellini. Allí leí un cuento de Ariel David Busso. Ariel es un sacerdote argentino que celebra Misa y confiesa diariamente en la Iglesia de las Esclavas de la calle Montevideo en Buenos Aires.

Contaba Ariel que la noche que Jesús nació, cuando los pastores se alejaron y la tranquilidad envolvió el pesebre, el niño recién nacido levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta del establo. En la penumbra un muchacho joven asomaba la cabeza temblando y temeroso. "Acércate -le dijo Jesús- ¿Por qué tienes miedo?. Me gustaría que me des un regalo"

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y sólo atinó a decir: "De verdad no tengo nada. Nada es mío, si tuviera algo, algo mío, te lo daría. Mira". Y buscando en los bolsillos de su viejo pantalón, sacó una hoja de cuchillo oxidada que había encontrado. "Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy".

Jesús le contestó "No. Guárdala. Querría que me dieras otra cosa. Me gustaría que me hicieras tres regalos. Ofréceme el último de tus dibujos". El chico, cohibido y avergonzado enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José lo oyeran, murmuró al oído del Niño Jesús: "No puedo. Mi dibujo es horrible. ¡Nadie quiere mirarlo!".

El Niño contestó: "Justamente, por eso lo quiero. Siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además quisiera que me dieras tu plato". "Pero... ¡esta mañana lo he roto!" tartamudeó el chico.

"Por eso lo quiero. Debes ofrecerme siempre lo que está roto en tu vida. Yo quiero arreglarlo. Y ahora repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron como habías roto el plato". El rostro del muchacho se ensombreció, bajó la cabeza avergonzado y tristemente, murmuró: "Os he mentido. Dije que el plato se me había caído de las manos, pero no era cierto, ¡estaba enfadado y lo tiré con rabia!"

"Eso es lo que quería oírte decir –dijo Jesús-. Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas. No tienes necesidad de guardarlas. Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. A partir de hoy me gustaría que vinieras todos los días a mi casa".

¿Que mejor día que el de hoy para que los que creemos en Dios preparemos bien nuestra casa para recibir su visita?

¡Hasta después de Reyes!

6 comentarios:

Juan Pablo López Torrillas dijo...

Estimado Carlos, un relato esperanzador, ilusionante, conmovedor y cargado de AMOR, mucho AMOR. Como no podía ser de otra manera saliendo de tu pluma y tu corazón.

Que disfrutes de tu Familia en estos días tan maravillosos.

Un abrazo,
Juan Pablo

David dijo...

Mis mejores deseos para estos gozosos días de Navidad y para el Año Nuevo.

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Feliz Navidad. He leido hace pocos dias el libro "Del ataúd al cometa" y me ha gustado, de hecho se lo voy a regalar a varios zombies que conozco.
He escrito la crítica del liro en mi blog, aquí:
http://elbaluartedeoccidente.blogspot.com/2009/12/del-ataud-al-cometa-de-carlos-andreu.html
Un abrazo
Abu

Carlos Andreu dijo...

Muchas gracias Juan Pablo por tus cariñosas palabras. Espero que nos podamos conocer pronto!. Un abrazo y mis mejores deseos para el 2010!

Carlos Andreu dijo...

Gracias David. Igualmente. Sigo intentando enviarte emails a tu cuenta de anvela y me los rebota siempre. Imagino que sabes que la primera semana de Febrero estaré dando una sesión en los coles ¿no?.
Espero que nos podamos encontrar.

Carlos Andreu dijo...

Gracias Abú por tu visita, comentario y por la lectura y recomendación del libro. Me ha gustado mucho lo que has escrito sobre él. A finales de Enero tengo una sesión en Sevilla en abierto (21ENE por la tarde). Creo que no debes andar lejos de allí, así que te enviaré información por si quieres verme "en acción".
Un abrazo fortísimo y lo mejor para el 2010!!!