viernes, 13 de marzo de 2009

La verdad


Esta semana he combinado unas sesiones de formación para el fantástico equipo de Palafox Hoteles con Antonio Presencio a la cabeza, en el maravilloso Hotel Hiberus, con otra sesión para el equipo de Iñigo Lizarralde de Mutuavenir, y con seguir avanzando en el proceso de selección de un Director Técnico/General para una empresa andaluza del que ya os he hablado hace un tiempo.

Hemos recibido cerca de 300 CVs y he entrevistado a unas 30 personas. Es un sector pequeño por lo que he visto a gente de la misma empresa, y a gente que había trabajado con otros de los candidatos, por lo que -digamos- todo era "muy transparente". Me ha sorprendido la cantidad de exageraciones y "mentirijillas" que la gente puede llegar a contar en una entrevista de trabajo, que van más allá del nivel medio de inglés y que desmontaban unos candidatos a otros.

Recuerdo que hace años me contaron la historia de un periodista de la Inglaterra victoriana que fue enviado por un diario británico a cubrir las noticias de una guerra en el Este de África.

El reportero atravesó el continente, llegó a Egipto y allí tomó un tren que debería llevarle a su destino. El viaje resultó incómodo y largo y el periodista se quedó dormido. Las estaciones fueron pasando en la oscuridad de la noche, y al despertar se encontró en una población de mala muerte muy alejada del escenario de la guerra.
Se hospedó en una pensión, y al día siguiente, desde su habitación destartalada, empezó a teclear en su máquina de escribir unas grandes batallas imaginarias. Por correo -entonces todavía postal- envió su primera crónica bélica al diario. El director leyó aquel relato con avidez y lo colocó a cinco columnas en portada.

Los desafortunados colegas que estaban cubriendo la guerra verdadera recibieron telegramas con serias broncas de sus editores. No se habían enterado de la noticia que la competencia publicaba tan aparatosamente. Lo mismo ocurre al día siguiente. Y toda la semana. Al final los reporteros que informan desde hace meses de la guerra verdadera, alquilan un camión hasta el lugar de los supuestos enfrentamientos armados. Y no encuentran nada. Reina una paz absoluta. Pero da igual. Empiezan también ellos a enviar crónicas sobre una serie de batallas terribles, que crean una gran tensión política en Europa. Finalmente, la guerra se declara allí donde había una paz y una tranquilidad totales.

Esta historieta puede servirnos para pensar en todas aquellas situaciones en las que exageramos unas cosas, nos inventamos otras, quizá de modo leve o inocente, pero que pueden acabar en conflictos nada leves ni inocentes sino realmente dañinos. Podemos empezar por un “adaptar” un poco la versión real de las cosas, para así quedar mejor, o para justificarse, o para dejar mal a otros, o para satisfacer la envidia o el rencor. Y así, sin haberlo buscado, se generan situaciones con difícil marcha atrás. Lo que quizá empieza como una pequeña mentira piadosa —que nunca lo son— acaba con facilidad en un enredo grande y absurdo.

"No dejes que la verdad te estropee un buen reportaje”, se dice en el mundo periodístico. No dejes que la verdad te cierre el camino hacia un logro que ansías, podría decirse de algunas entrevistas de la semana pasada.

3 comentarios:

Avelino Vallina dijo...

¡Hola Carlos!
Es cierto lo que dices de adornar los curriculums, pero no es menos cierto que, en la mayoría de los casos, se puede decir que "entre pillos anda el juego". Me refiero a que también muchas ofertas de trabajo "se adornan" con los clásicos: "no se descartarán candidatos por razones económicas", "buen ambiente de trabajo", "posibilidades reales de promoción a corto plazo", "otros beneficios sociales". Por no hablar de "empresa líder" o "de primer orden", etc.
Como decía al principio: todos mienten.
Ahora que estoy escribiendo esto de los "adornos" me ha venido a la cabeza el anuncio de un automóvil Mercedes que está ahora en los medios de comunicación. Al pie del anuncio, en letra bastante pequeña dice: "la fotografía no se corresponde con el modelo ofertado". ¿No es sensacional? Un anuncio de un bien en el que la estética tiene una importancia trascendental se hace con una fotografía de otro modelo.
¿Te extraña que quien desea conseguir un puesto de trabajo adorne su curriculum?
Saludos.

Carlos Andreu dijo...

Tienes toda la razón Avelino. Quizá hablé sólo de lo de lo de los CVs porque era algo que acababa de vivir. Pero no sólo mienten los candidatos y las empresas... ¿nuestros gobernantes (unos y otros)?.
Parece que la mentira sale barata.

Avelino Vallina dijo...

¿Barata? dices. La mentira en España te permite llegar al poder y mantenerlo y te permite hacerte rico en los negocios.
No sale barata, da pingües beneficios.
Saludos.