viernes, 28 de noviembre de 2008

Los 92 niños y las chocolatinas



Otra semana haciendo crecer la acción de Iberia y de AVIS. Dos días en Madrid con los chicos de Farmacias Trébol, una sesión en el IESE de Barcelona en un encuentro de Redes Sociales, con videoconferencia incluida con Javier Olivan, el director de Marketing de Facebook, una sesión matutina en Albacete con la gente de la Federación de Empresarios de Albacete (FEDA) y otra vespertina en Iberdrola en Bilbao, donde además me encontré con mi amigo Fernando Sanz, a quien no veía desde que dejamos el Colegio en el año 90.

En uno de los pasos que he hecho por el Prat esta semana me crucé fugazmente con Pedro Alvarez, visionario y genial fundador de chocolates Pancracio, a quien conocí en una sesión de la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar con Mario Carranza y Marta Cambas. Y ese cruce, me iluminó para escribir hoy sobre el experimento de los 92 niños y las chocolatinas que cuento en mi sesión. Ultimamente muchos de mis alumnos me preguntan sobre el tema. Imagino que corren tiempos duros para la educación y eso la gente lo sufre, aunque los poderes públicos no lo vean.

En la década de los sesenta, el profesor Walter Mischel, de la Universidad de Stanford, encerró a 92 niños de cuatro años en un aula. Les repartió una chocolatina a cada uno, y les dijo: "Ahora voy a salir del aula. Cuando vuelva, el que se haya comido la chocolatina, se la ha comido. El que no se la haya comido, le daré otra de premio". El profesor salió y se observó el comportamiento de los niños: hubo niños que se abalanzaron sobre la chocolatina, otros se fueron a jugar a la pizarra, otros se escondieron para no verla, otros se comieron la suya y la del de al lado... ¡Todo lo que puede pasar con niños!.

Cincuenta años después, el 80% de los niños que no se habían comido la chocolatina ocupan puestos de responsabilidad en sus empresas. Sólo el 10% de los que se la comieron los ocupan. La tasa de divorcios es cuatro veces superior entre los que se comieron la chocolatina que entre los que no se comieron la chocolatina.

Fíjate, por comerte o no una chocolatina, te han destrozado la vida... Es importante que averigues que paso con tu chocolatina. Llama a casa, y luego sigue leyendo. La chocolatina te cambio la vida.

Más allá de la broma, este experimento viene a presentar una lucha entre el deseo primario, y el autocontrol, entre la gratificación y su demora (que no renuncia). Tal vez no hay habilidad psicológica más decisiva que la capacidad de resistir el impulso. Ser capaz de hacer esto, incrementa nuestro autocontrol emocional. Toda emoción supone un deseo de actuar (comerse la chocolatina, gritar a tus subordinados, insultar al que se te cruza en la carretera...) y es evidente, que no siempre este deseo es oportuno.

Un niño de cuatro años ha recibido ya mucha educación y puede haber aprendido a ser obediente o desobediente, ordenado o desordenado... Pero más que alentar oscuros determinismos ya cerrados en la infancia, lo que destaca de la investigación es que las actitudes que desde edades más tempranas se inculcan en los niños, suelen florecer más adelante, en la adolescencia y en la vida adulta, dando lugar a un amplio abanico de capacidades emocionales.

Esa capacidad de resistir los impulsos, demorando o eludiendo una gratificación, para alcanzar así otras metas –ya sea conseguir otra chocolatina, aprobar un examen, levantar una empresa o mantener unos principios éticos–, constituye una parte esencial del gobierno de uno mismo. Y todo lo que en cualquier tarea de educación pueda hacerse por estimular esa capacidad será siempre de una gran trascendencia.

¿Está nuestro sistema educativo enfocado a desarrollar estas capacidades en los niños?. Me temo que hay colegios que sí, y colegios que no.

lunes, 24 de noviembre de 2008

No podemos olvidar lo importante


Llevo semanas de vértigo. Me voy de casa el lunes a primera hora y vuelvo el viernes a última cuando no el sábado. Esta semana he estado tres días en Antequera. El jueves, di una sesión en el Instituto Internacional San Telmo en Málaga, y el viernes a primera hora volaba para hacer un doblete agotador en el IESE de Barcelona.

Me hizo mucha ilusión encontrarme con los 200 directivos de Institució en el Auditorio del Campus Sur. Sobre todo después de la magnífica comida con Beth Udina, y con las directoras de Les Alzines (Sandra Camós) y de La Vall en el nuevo comedor del IESE donde hablamos de la educación de los hijos, del papel de los maestros, de la disciplina, del papel de los padres... ¡Fantástico!

Hace unos años, en la primera entrevista que tuvimos en el Colegio Orvalle de Madrid, donde empezaron a estudiar los niños, la directora nos dijo una frase que se me quedó muy grabada: "Esto es un colegio para padres de alumnos". Y qué razón tenía.

La vida que llevamos nos enfoca 100% al trabajo. En mi caso esto todavía es más duro porque mi trabajo está siempre como mínimo a 200 km de casa, así que... Aún así, y aunque parezca difícil, no podemos olvidarnos de las cosas importantes. Hace poco un amigo me escribía: "Todo bien, Carlos, gracias, pero a principios de año mi mujer decidió dejarme. Menos mal que al menos tengo la custodia de nuestra hija, y así vivimos felices juntos". Cuidar tu matrimonio es responsabilidad de todos. Tuya y de tu pareja. De los dos. Y tú más que nadie sabes que una de las cuatro patas de tu vida, es sin duda alguna, tu familia.

¡Cuantas veces encuentro problemas profesionales que en realidad lo que enmascaran es un problema familiar!. En la distancia, con kilómetros de por medio, con mil líos en la cabeza, con propuestas pendientes, capítulos del libro por revisar, emails en negrita desde hace más de cinco días... hay que mantener un hueco para ellos. Para tu pareja y para tus hijos. Es difícil, pero no imposible.

Y si uno no puede, busca ayuda. En aquella sesión del IESE conocí a Daniel Juan Santigosa, un Family Coach que escribe cosas realmente inteligentes y útiles en su blog. Hace tiempo también que sigo esta web americana, que ofrece cada día una pista para sorprender a tu pareja... Que lo consigas, es otra cosa.

Al final volví a casa el sábado, porque ya no había aviones desde Barcelona a Pamplona pero al menos, pude disfrutar de una estupenda cena en Acontraluz con Ana Sesé (de Comunicación del IESE) y su marido, con Alberto Miranda (de Status) y su mujer y con Joan Fontrodona (Maestro de Etica en el IESE y de quien dicen que es como poco mi primo). Encontrar matrimonios como estos o como los de Teresa y Kiko (de VP Consultores) con los que disfruté de unos pescaitos en un chiringito de una playa de Málaga, son los que te hacen ver que el matrimonio bien cuidado y bien tratado jamás estará en crisis. Pero requiere trabajo, sin duda. Como todo.

Aunque tarde, al final, fin de semana en familia, que vienen semanas demasiado viajeras, y hay que cuidar las cosas importantes.

sábado, 15 de noviembre de 2008

¿Cómo se trabaja aquí?


Semana intensa donde las haya. He estado con Blanca Valero (de Argavan) en Valencia encerrados en la planta de Verdifresh en Riba.roja avanzando en el estudio de clima laboral que hacemos cada año allí. Hemos trabajado mucho, quizá demasiado, pero aún así hemos encontrado hueco para disfrutar de la compañía de Fernando Molinuevo (el Director de la Planta) o de Jesús Ruiz (el director de Recursos Humanos) en la mesa de Diblú.

Además de enviar encuestas a todos los empleados de la compañía, hemos entrevistado personalmente a más de 180 personas para conocer su opinión sobre lo que implica trabajar en la empresa. Vanessa, una andaluza genial, con la que me he reído de lo lindo con sus ocurrentes comentarios me ha dicho:

- Porque Carlos, tú eres periodista no?.
- Yo periodista? No. Soy consultor.
- Ah!, como venías aquí a hacer entrevistas...

Está bien visto.

La consultora Towers Perrin decía en el año 2006 que sólo el 11% de los empleados españoles está totalmente comprometido con su empresa. En el otro lado, el 25% de los empleados está totalmente falto de compromiso, lo que significa que actúa en contra de los intereses de la compañía de forma intencionada. Los trabajadores desencantados reducen la productividad, incrementan el abandono y minan la moral de las personas que están a su alrededor. Ello viene a suponer una pérdida de beneficio neto para la empresa de alrededor del 5%.

Un buen clima laboral provoca:

- Que los trabajadores quieran quedarse en la organización, reduciendo sustancialmente el índice de rotación.
- Una mejora en los niveles de desempeño, ya que dedican el 100% de su energía a realizar bien su trabajo, sin perderla en luchas y actividades poco productivas.
- Una mejora influyendo en la moral del equipo de forma positiva
- Un desarrollo del marketing como empleador. En una etapa en la que encontrar talento es complejo, tener una buena imagen de la compañía en la comunidad, es interesante.
- Un excelente servicio al cliente, incrementando las posibilidades de fidelizarlo.

Para acabar con el descontento de los trabajadores y mejorar su satisfacción y compromiso, antes que lanzarse precipitadamente a buscar soluciones que alivien la situación, compensa mirarse al espejo y descubrir la situación y la percepción que tiene la gente que hay en la organización, para determinar el estado de salud del factor humano de la empresa. De todo esto era consciente el equipo directivo de Verdifresh cuando nos contrató el primer estudio el curso pasado. Tras aquel estudio del 2007 pudimos:

a) Establecer de un modo objetivo el nivel o índice de satisfacción de la gente para con la empresa y poder hacer comparaciones (benchmarking interno) entre diferentes departamentos, plantas...

b) Identificar aquellos factores que provocaban un mayor nivel de desencanto en la gente y en los que había que trabajar, estableciendo la prioridad de los mismos.

c) Poner la base para evaluar los avances al realizar el análisis de forma periódica (anual o bianual)

Hay que esperar a que procesemos todos los datos, pero así a vuela pluma podemos decir que la evolución del clima en este último año ha sido muy positiva. El plan de acción implantado ha conseguido:

- Una mayor confianza en los jefes
- Una mejor comunicación
- Un mayor respeto a los empleados
- Un trato más justo en la retribución, en el reconocimiento y en la igualdad de oportunidades.
- Un mayor orgullo de pertenencia
- Un mejor espíritu de equipo

En cualquier caso, hay que tener valor para querer mirarse al espejo. Porque muchas veces, lo que se ve, no gusta.

viernes, 7 de noviembre de 2008

La última lección



A principios de septiembre di una sesión en la convención de Vorsevi, una simpática empresa de ingeniería andaluza con más de quinientos trabajadores. Pude compartir mesa y mantel con los fundadores, D. Jesús Barrio y D. Rafael Candau, con quienes pasé un rato agradabilísimo. Al final de la sesión, uno de los asistentes se acercó para charlar conmigo y me escribió en un papel el nombre de Randy Pausch. Me dijo que debía buscar información sobre él en internet y que me quedaría impresionado.

Randy Pausch, profesor de la Carnegie Mellon University, falleció el viernes 25 de julio de 2008 víctima de un cáncer de páncreas a los 47 años de edad. Unos meses antes, su universidad le pidió que diera una "Ultima Lección".

Así, el 18 de Septiembre de 2007, Randy impartía delante de 400 personas su última conferencia titulada «Cómo realizar los sueños de tu infancia», en donde intenta dejar una enseñanza de vida no sólo a sus alumnos sino a sus hijos pequeños. El "Wall Street Journal" calificó la conferencia como "Una lección de vida" en la que afronta sin dramatismos su enfermedad, habla sobre los sueños de su infancia, sobre su vida, sobre el amor que profesa a su mujer, sobre sus padres, mentores y alumnos.

Las palabras de Randy contagian la alegría de vivir y una actitud positiva ante la adversidad. Nos ayudan a no quejarnos, a no lamentarnos, a no compadecernos. Son un completo vendaval de optimismo y vida, de esfuerzo y constancia. Cualquiera puede alcanzar sus sueños si está dispuesto a trabajar duro por ello. Muy duro. Y el profesor así lo dice. Sin paños calientes. Nada de autoayuda. Trabajo y más trabajo. Y si a pesar de eso, no lo consigues, es que no compensaba conseguirlo, pero mientras tanto, habrás disfrutado en el camino.

No es sencillo contener las lágrimas a lo largo de este conmovedor discurso, especialmente cuando habla de cómo ayudar a los demás (a sus amigos, a su esposa Jay, a sus hijos...) a conseguir sus sueños, pero merece la pena intentarlo.

Descansa en paz, Randy, y muchas gracias por tu última lección.