
Esta semana he seguido acumulando puntos Iberia Plus. Una de las sesiones que más ilusión me ha hecho ha sido la clausura del MBA de la Universidad de Huelva. Mi amigo Javier González de Herrera, que ahora trabaja en Prescal, se había encargado de la coordinación del mismo y no dudó en proponerle a Francisco Aguado, el director del MBA, mi sesión como broche del curso.
La cosa debió levantar expectación en Huelva porque hasta el Rector de la Universidad, Don Francisco Martínez López, un tipo absolutamente encantador, asistió a la sesión.
En otro de los vuelos de la semana, con salida en Valencia, conocí a Félix Fuster. Félix también se graduó en un MBA, pero en este caso en CESTE, en Zaragoza, y en el año 2003. Al terminar el MBA, igual que harán algunos de los chicos y chicas onubenses que conocí, decidió echarle valor, apostar, arriesgarse y trabajar por retomar el negocio familiar que había cesado su actividad unos años antes. Aristóteles dice en la Ética a Nicómaco que “los hombres nos hacemos valientes haciendo actos de valor”, y Félix decidió hacerlo.
El padre de Félix tenía una alpargatería en Castellón: Félix Fuster. Félix Jr diseño un primer plan estratégico para retomar la producción y consolidar el mercado nacional con una misión muy clara: hacer las mejores alpargatas del mercado de forma artesana.
Félix fue capaz de reinventar un negocio extinguido y llevar el mismo timón que en su momento llevó su padre pero de una manera diferente, más adecuada a los tiempos actuales. Sigue utilizando conceptos exitosos heredados de su padre como la excelencia del producto (artesano, cosido a mano, con los mejores materiales, natural…), el canal de distribución tradicional especializado (tiendas de calzado, camiserías, sastrerías… de gama media-alta) y una atención y calidad de servicio excepcional.
Pero tuvo la ocurrente y brillante idea de vender alpargatas por Internet. Centrando sobre todo su venta al mercado exterior. A través de su web www.espadrillesfromspain.com es capaz de llevar alpargatas a cualquier punto del planeta. Su padre se jactaba de que Dalí compraba sus alpargatas y Félix jr. se enorgullece de que Iñaki Urdangarín calce unas Félix Fuster en sus vacaciones en Mallorca o de que desde este año sus alpargatas están en los escaparates de las tiendas más de moda de California.
En el mundo todo es cuestión de valor, de trabajo, de esfuerzo, de marcarse objetivos ambiciosos, incluso aunque parezcan imposibles de alcanzar. Como dijo Goethe: “si tomamos a los hombres tal y como son, los hacemos peores de lo que son; si los tratamos como si fuesen lo que debían ser, los convertimos en lo que pueden llegar a ser”.
Alguno de los chicos de Huelva me preguntó "¿Y no te dio miedo emprender, trabajar por tu cuenta, no depender de un jefe o de una multinacional?"... Pues claro que me dio. Como le dio a Félix, y como le da a cualquiera que emprende.
Hoy escribo esto desde Las Palmas de Gran Canaria, donde he venido a la boda de mi amigo Javier Pérez que conocí hace años en una sesión aquí. En la bahía de Las Palmas se rodaron los exteriores de la película Moby Dick. En ella, Starbuck, el capitán del ballenero dice: “no quiero en mi barco a ningún hombre que no tenga miedo a una ballena”. Pues eso. Valor.
Ah!. Yo este verano también llevo unas Félix Fuster... y del número 49, que no es fácil de encontrar.




