viernes, 12 de septiembre de 2014

Llama a Mr. Jones

Hace dos semanas que hemos vuelto a la normalidad de trabajo. Media docena de sesiones por España y unos cuantos días encerrado en Zaragoza llevando a cabo la selección de un directivo para una compañía aragonesa. Ya casi está terminado. A finales de laa semana que viene presentaremos la terna final de candidatos. Ahora sólo falta que ellos nos indiquen unos cuantos nombres a los que pedir referencias. Normalmente son antiguos jefes, clientes, proveedores...

Cuentan que a mediados del siglo pasado una tarde entró en una tienda de Nueva York un muchacho y preguntó al tendero si podía utilizar el teléfono. El tendero le contestó afirmativamente. El muchacho puso un pañuelo sobre el micrófono del teléfono, como para distorsionar la voz, y marcó el número. Cuando al otro lado de la línea alguien contestó, dijo:

- ¿Hablo con mister Jones?... Mire, señor, soy un muchacho que desea saber si tiene una vacante para mí; me gustaría mucho trabajar para usted... ¡Ah, que ya tiene uno!. Bueno, mister Jones... y ¿está contento usted con la labor de ese muchacho?.... ¡Ah! ¿si?, Osea que está muy satisfecho. Pues entonces nada, no le molesto más. Gracias y adiós.

El muchacho colgó el aparato y dirigiéndose al tendero, que miraba con curiosidad la escena, le dijo:

- Gracias señor; soy el botones de mister Jones y estaba informándome de qué opinión tenía él de mi.

El día a día come a muchos de los directivos de nuestras organizaciones y eso hace que dediquen poco tiempo a la evaluación, y por tanto a la mejora, de sus equipos. La labor de un buen directivo debe ser la de compartir con su gente la opinión que tiene sobre cada uno de ellos: sus puntos fuertes, sus áreas de mejora, para así ser capaz de extraer de ellos su mejor versión.

Y nosotros, debemos parar de vez en cuando, para analizar el valor que nuestras acciones tienen para la gente que nos rodea (nuestros jefes, nuestros compañeros, nuestra pareja...). Ese examen permanente nos ayudará a mejorar un poquito cada día, sin grandes esfuerzos, pero muy constantes.

Como decía el dramaturgo Von Schiller: "A todos pertenece lo que piensas. Sólo es tuyo lo que sientes. Si quieres que sea tuyo lo que piensas, has de sentirlo".

¿Qué vas a sentir este fin de semana que necesitas cambiar a partir del lunes para que si llamas a tu Mr. Jones diga que está encantado contigo?

viernes, 5 de septiembre de 2014

Viajo sola

VIAJO SOLA
Director: María Sole Tognazzi
Intérpretes: Margherita Buy, Stefano Accorsi, Fabrizia Sacchi
País: Italia   Año: 2013
Duración: 86 min.

Con la vida viajera que llevo, con este blog que tengo que alimento menos de lo que me gustaría y con el trasfondo de reflexión sobre "atención al cliente" que presenta la película, en cuanto me hablaron de "Viajo sola" la incluí en mi lista de títulos a ver. Y la cinta va mucho más allá.

Irene es una mujer cuarentona, independiente y excelente mystery guest de hoteles de lujo, que debe visitar para evaluar si cumplen los exigentes estándares de calidad. Pero su glamuroso trabajo contrasta con la insatisfacción de su vida. Su hermana, casada y dos niñas surge como contrapunto de alguien que tiene a alguien con quien compartir su vida, un proyecto, un plan, un futuro. Irene, hasta el momento, ha dejado pasar todas las oportunidades de dar un sentido superior a su existencia.

Y es que la libertad exige tomar decisiones, comprometerse. La bandera del individualismo que pretende enarbolar la protagonista se rompe en mil pedazos: "Todos necesitamos amar y ser amados". Destaca en el centro de la película el viaje a Berlín que realiza Irene, como una interesantísima reflexión sobre la intimidad, la búsqueda de la perfección que nos agobia desde pequeños y la necesidad de considerar que la vida se pasa en un suspiro.

viernes, 4 de julio de 2014

¡Feliz Verano!

Muchos de vosotros ya tendréis la maleta hecha. Otros ya habréis clavado la sombrilla en la arena. A mí todavía me quedan dos semanas de trabajo (Zaragoza, Sevilla, Barcelona, Murcia, Madrid, Valencia, Logroño y Alicante) antes de disfrutar de las vacaciones; pero estos encuentros semanales se despiden hasta el mes de septiembre. Decía el argentino César Luis Menotti que "el fútbol se compone de cuatro momentos que hay que respetar: entrenamiento, ensayo, partido... y descanso".

Me contaban esta semana en México que un hombre caminaba por una carretera con un enorme saco con rocas del río para arreglar su casa situada a varios kilómetros de distancia. Un camión que pasaba por allí le adelantó, y le ofreció llevarle subido en la caja abierta del vehículo. El hombre subió y recorrió los kilómetros que quedaban hasta su casa en el camión, pero con su saco a cuestas.

Muchas veces en verano nos ocurre algo así. Llegamos a las vacaciones con un montón de cargas, dolores, penas y rencores. Tenemos la oportunidad de dejar a un lado todos ellos e incluso encontrar gentes cercanas que nos quieren y que nos brindan su ayuda, pero seguimos cargando con todo. Sin ser capaces de dejarlo a un lado.

Confía en esa gente que te tiende la mano, deja por unos días de cargar con todos esos pesados bultos y déjate ayudar. Te sentirás mejor, descansarás y recobrarás las energías necesarias para volver en Septiembre con toda la fuerza del mundo.

¡¡Feliz verano!!

viernes, 27 de junio de 2014

Un helado de chocolate con propina

Me llevo a la "mochila" de esta semana una estupenda conversación, delante de una espectacular paella valenciana, con Ginés Marco, el decano de Filosofía y de Derecho de la Universidad Católica de Valencia. Profundidad y confianza para hablar de muchas cosas. 

Tras la comida viajé a Madrid en el AVE. Al poco de salir de la estación Joaquín Sorolla, un pasajero visiblemente enfadado insultó a gritos repetidas veces al revisor, por algún problema que había tenido con su billete. Al final, el pasajero tuvo que cambiarse de vagón y el revisor se acercó a los pocos pasajeros que allí estábamos a pedirnos disculpas por el incidente. Me sorprendió la paciencia y el autocontrol del empleado del tren que en ningún momento perdió la compostura. 

Un niño de 12 años entró en una heladería y se sentó en una mesa. La camarera se acercó para atenderle:

- ¿Cuánto cuesta un cucurucho de helado de chocolate con topping de almendras?

- 1,5 euros 

El niño sacó de su bolsillo un montón de monedas y empezó a contarlas. 

- ¿Y un helado de chocolate sólo, sin almendras?

- 1,35 euros

El niño volvió a contar sus monedas y la camarera empezó a impacientarse ya que tenía otras mesas que atender. 

- ¿Y si en vez de cucurucho es en tarrina?

La camarera, visiblemente molesta le espetó:

- Entonces 1,25 euros, ¡pero decídete ya que tengo más mesas que atender!

El niño volvió a contar sus monedas y al final dijo:

- Pues quiero el helado solo en tarrina. 

La camarera le trajo la tarrina de helado de chocolate y el tícket con el importe. El niño disfrutó del helado, pasó por caja para pagar y salió del local. Cuando la camarera volvió a la mesa para recoger la copa no se creía lo que veía. Allí, ordenados había 25 céntimos de su propina. 

Y es que, ¿cuántas veces juzgamos a alguien precipitadamente y luego nos arrepentimos de ello? ¿Y cuantas veces ya no tenemos la oportunidad de resarcir ese mal pensamiento? ¿Cuántos conflictos y cuántos enfados se podrían evitar si pensáramos que todo el mundo tiene un motivo por el que estar así?. Ya lo dice la Biblia: "No juzguéis y no seréis juzgados". 

viernes, 20 de junio de 2014

Persigue tu sueño

Las últimas semanas del curso siempre van cargadas de trabajo. Junio y Diciembre son temporada alta en este negocio y uno se deja la vida en -como decía Carlos Goñi- estaciones, aeropuertos y demás sitios de viaje. Estos últimos cinco días he pasado por Pamplona, Lleida, Barcelona, Palma de Mallorca, Bilbao y Alicante.

En Palma de Mallorca tuve el gusto de compartir escenario en el II Afterwork de la APD con María Belón y con Christian Gálvez. Y tras el evento, pude disfrutar de una agradable cena con Christian y unos pocos amigos mallorquines. Una de las preguntas que siempre sale en este tipo de encuentros es cómo llega uno a ser conferenciante. Y la respuesta siempre es la misma: pues como llega uno a ser lo que se proponga: luchando.

Demóstenes soñaba de joven con ser un gran orador. Había nacido en el seno de una familia muy humilde que no pudo pagarle la formación con algún maestro, y además era tartamudo. Sin embargo tenía claro que con constancia y tenacidad todo se puede conseguir. Solía acudir, al salir de su trabajo, a escuchar a los oradores y filósofos más importantes de la época. Incluso escuchó al mismo Platón exponer sus teorías.

Cuando él pensó que ya había aprendido lo suficiente preparó su primer discurso y fue un auténtico desastre: "¿¿Por qué repite diez veces la misma palabra??" le gritó uno. "¡¡Hable más alto!!" exclamó otro... Las burlas acentuaban el nerviosismo de Demóstenes que acabó retirándose entre abucheos sin haber siquiera terminado su discurso.

Cualquier persona en aquel momento hubiera arrojado la toalla. Muchos le aconsejaron que desistiera, pero Demóstenes tomaba todo esto como un desafío. Quería ganar. Quería conseguirlo. Sabía que los premios de la vida son para los que tienen paciencia, persistencia y siguen luchando sin rendirse.

Se afeitó la cabeza para no salir a la calle y así dedicar todo el día, desde el amanecer a practicar. Al anochecer corría por las playas gritándole al cielo con todas sus fuerzas para ejercitar sus pulmones; se llenaba la boca de piedras y se ponía un cuchillo afilado entre los dientes para hablar sin tartamudear. Ensayaba frente a un espejo su postura y sus gestos.

Tras años de ensayo y duro trabajo, un día reapareció en público ante la Asamblea, para defender, con brillante éxito, a un fabricante de lámparas a quien sus hijos le querían arrebatar su patrimonio. Su seguridad, su elocuencia y sabiduría fue ovacionada por el público como nunca antes se había aplaudido a un orador. Su éxito fue tan abrumador que pronto fue elegido embajador de la ciudad.

Y es que la persistencia y la lucha convierten las piedras del camino en rocas sobre las que levantar nuestros sueños. No dejes de luchar, aunque te canses, aunque te entre la tentación de abandonar, no dejes de intentarlo. Sigue preparándote, sigue ensayando. Lo que sueñes, seguro que lo consigues. ¡¡Animo!!

viernes, 13 de junio de 2014

Deja huella

La semana pasada estuve en Zaragoza en el funeral de una buenísima persona cuya vida se había apagado con 91 años. La Iglesia en la que se celebró, posiblemente la más grande de la ciudad, estaba a rebosar. Políticos, empresarios, autoridades, amigos, colegas y familiares le dieron el último adiós.

Compartí con él, hace tiempo algunas conversaciones. Recuerdo una en la que, ya mayor, me dijo:

"He descubierto que en la vida hay cuatro clases de personas: unos a los que nunca notamos, por más que los tengamos casi siempre delante; otros, aquellos con los que compartimos muchas horas de nuestra vida, pero no dejan ningún tipo de huella en nosotros; otros, aquellos que nos quieren y nos conocen desde pequeños y por último, aquellos con los que compartimos unos pocos minutos pero que nos marcan para siempre".

Sin duda, él fue de estos últimos.

Y es que unas pocas palabras pueden dar a los demás la vida o la muerte. Una palabra de aliento compartida con quien está desanimado puede ayudarle a levantar el día, y una palabra destructiva a alguien que está desanimado puede ser que le acabe por destruir. 

¿Por qué no nos proponemos dejar una profunda huella en el ánimo de todos los que se crucen con nosotros este fin de semana? Tratemos de conocer los sentimientos de los que nos rodean, y disponer nuestra actitud para sintonizar en positivo con ellos. Seguro que todos somos un poco más felices. Ellos por nuestra ayuda, y nosotros, por ayudar.

viernes, 6 de junio de 2014

La fuerza de un sueño

La fuerza de un sueño. Teresa Perales. Conecta. 2014

Una historia contada en primera persona sobre el afán de superación, la posibilidad de visualizar el éxito, el control de las emociones y la necesidad de enfocar nuestra vida a lo que somos capaces de controlar.

Con 19 años, Teresa sufrió una enfermedad que le obligó a moverse desde entonces en una silla de ruedas. En vez de pensar en todas aquellas cosas que ya no podría hacer, decidió focalizar toda su energía en hacer las cosas de forma diferente a como las hacía antes huyendo del autosabotaje, en el que caemos muchos, que supone decir "no puedo".

Esa actitud diferente le llevó a descubrir su teoría del espiralismo, que afirma que todos podemos crear una espiral positiva de optimismo y felicidad que se retroalimenta. Y ella es un ejemplo vivo de ello con sus 22 medallas paralimpicas.

"Querer es poder" en estado puro y con cara y ojos.