viernes, 11 de abril de 2014

El árbol de la cruz

En unos minutos cerrará las puertas el último avión de mi semana y se abrirán las puertas de la Semana Santa. Casi diez días de descanso, familia, tradiciones, cultura, Fe.

Hace años, tres árboles de un bosque se contaban sus ilusiones y sueños una tarde de verano. El primero de los árboles dijo que soñaba convertirse en un bello cofre lleno de oro, plata y tesoros. El segundo árbol contestó que él prefería ser un navío poderoso, que llevara reyes y reinas a nuevas tierras que descubrir. El tercer árbol dijo que quería ser lo que era, árbol, pero el árbol más grande y alto del mundo. Tan grande y tan alto que pudiera ser el que estuviera más cerca de Dios.

Pasó el tiempo, y un día unos leñadores aparecieron en el bosque. Se acercaron al primer árbol y dijeron: "Este parece un árbol de buena madera. Lo cortaré para venderlo a un carpintero artesano". Ante el segundo dijeron: "Este árbol es resistente y fuerte, seguro que podemos vender su madera a un astillero". El tercer árbol al ser talado se dio cuenta que jamás conseguiría su sueño de ser el árbol más alto del mundo y estar cerca de Dios.

Cuando el primer árbol fue llevado al carpintero, este hizo de él un comedero de animales para un establo. El segundo fue transformado en una pequeña embarcación para un pescador, y el tercero fue cortado en tablones que se amontonaron en un almacén.

Siguió pasando el tiempo y una noche de invierno, un hombre y una mujer embarazada, llegaron al establo. Ella dio a luz a un niño, al que envuelto en pañales lo colocaron en el pesebre hecho de la madera del primer árbol. Años más tarde, varios hombres se subieron a la barca hecha con la madera del segundo árbol. Mientras cruzaban un lago, uno de ellos se durmió y al poco se desató una tormenta. Los otros le despertaron pensando que la barca no aguantaría las embestidas del agua. El se levantó y le gritó al viento: "¡Cállate!" y la tormenta se apaciguó. Finalmente, tiempo después, alguien se acercó a coger los tablones del tercer árbol. Unió dos en forma de cruz y los pusieron encima de un hombre ensangrentado que recorrió la ciudad entre los improperios de los demás. A las afueras de la ciudad lo sujetaron con clavos a la cruz y la levantaron en alto hasta que murió a la vista de todos.

Los tres árboles se dieron cuenta entonces que habían conseguido sus sueños. El primero había sido un cofre de tesoros, ya que había acogido al Hijo de Dios al nacer; el segundo había transportado al Rey de Reyes en su predicación y el tercero había elevado al mismo Dios en el árbol de la Cruz.

Muchas veces tenemos la sensación de que todo salta por los aires, de que todo nuestro mundo se desmorona y de que no seremos capaces de alcanzar nuestros sueños. Y muchas veces lo que ocurre es que Dios tiene preparados otros planes para nosotros. Planes que, sin duda alguna, serán mucho más espectaculares de los que nosotros hayamos imaginado.

¡Feliz Pascua!

viernes, 4 de abril de 2014

Señora de rojo sobre fondo gris

Señora de rojo sobre fondo gris. Miguel Delibes. Destino. 1991

Uno de los últimos libros del escritor vallisoletano en el que presenta una sencilla acción que transcurre en los últimos tiempos del franquismo. Un prestigioso pintor  relata a una de sus hijas (recién salida de la cárcel por motivos políticos) la enfermedad y muerte prematura de su esposa, y numerosos detalles de su vida.

Con cierta inspiración autobiográfica y de modo muy entrañable, el autor hilvana recuerdos de sucesos nimios que terminan por completar un precioso retrato de una mujer de una personalidad alegre, optimista, generosa y sorprendente, tan rica que "con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir. ¿Puede decirse de alguien algo más hermoso?".

En la recta final del libro, Delibes describe el doloroso proceso de enfermedad y muerte de la protagonista. "Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves tus ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultan insoportablemente banales". Pero uno cierra la contraportada con el dulce regusto de haber leído un canto a la familia y una profunda lección de humanismo, remarcado por el gozo que el autor siente por haber conocido y compartido la vida con una mujer admirable, como esposa y como madre.

Un relato fantástico para celebrar el próximo día de la madre.

viernes, 28 de marzo de 2014

La muerte de un rey

Esta semana se nos ha ido Adolfo Suarez. La verdad es que los actos que han rodeado su capilla ardiente, su funeral y su entierro me han sorprendido. Quizá desde el entierro de D. Juan de Borbón no veía un funeral de estado como este. He visto algunas fotos de la carroza trasladando el féretro del primer presidente de la democracia por la carrera de San Jerónimo y me he acordado del entierro de Alejandro Magno.

Cuentan que estando cerca de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:

- Que su ataúd fuese llevado a hombros y transportado por los médicos que le atendían.
- Que los tesoros que había conquistado (oro, plata...) fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.
- Que le enterraran con las manos fuera del ataúd a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan extrañas peticiones le rogó que le explicará por qué solicita eso, a lo que Alejandro respondió:

- Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así demostrar que ellos no tienen el poder de curar la muerte.

- Quiero que el suelo se cubra con mis tesoros para así demostrar que los bienes materiales que se conquistan en este mundo, quedan en este mundo.

- Quiero que mis manos salgan del ataúd para que todos puedan entender que venimos con las manos vacías y con las manos vacías nos vamos al otro mundo.

Y es que el tiempo es la materia prima de la que está hecha la vida. Cuando entregamos algo de tiempo a una persona, es algo que nunca podemos recuperar. Es el mejor regalo que le podemos dar a alguien. No dejemos de disfrutar cada uno de los instantes que pasamos con la gente a la que queremos.

viernes, 21 de marzo de 2014

Felicidades papá

Esta semana hemos celebrado el día del padre. A costa de una semana pasada con la agenda vuelta al aire, he tenido la suerte de poder disfrutar de esa festividad en casa con Alicia y los niños. Conforme crecen te vas viendo cada día más y más reflejado en ellos.

Recuerdo que hace años alguien me contó esta especie de chiste al que no le falta un punto de razón:

Lo que piensa un hijo de su padre:

A los 4 años: Mi papi puede hacer de todo
A los 5 años: Mi papi lo sabe todo
A los 6 años: Mi papi es más sabio que el tuyo
A los 8 años: Creo que mi papá no sabe de todo
A los 10 años: Hace años, cuando mi papá crecía, las cosas eran distintas
A los 13 años: Mi padre no tiene ni idea de eso, claro.
A los 15 años: No le hagas ni caso a mi padre, está chapado a la antigua
A los 17 años: A veces me pregunto cómo pudo mi viejo salir adelante si no se entera de nada
A los 21 años: ¿Mi viejo? Puf! Está perdido... es de otra época
A los 25 años: Creo que mi viejo sabe algo de esto... ¡Ha vivido tanto!
A los 30 años: Tal vez debiera consultar a mi viejo a ver qué piensa él. Tiene experiencia.
A los 40 años: No voy a hacer nada hasta que no hable con mi padre
A los 50 años: Me pregunto cómo habría hecho esto mi padre. Era tan sabio.
A los 55 años: Daría cualquier cosa porque mi padre estuviera aquí ahora para hablar esto con él.

Pero lo mejor de todo es que da igual lo que pensemos nosotros, que nuestro padre, como dice el vídeo -que no debes perderte-, siempre dirá: "puedes contar conmigo".

viernes, 14 de marzo de 2014

Tiempos de desolación

Esta semana he compartido un rato con un buen amigo que está meditando un profundo cambio profesional, que posiblemente también implique un cambio personal. Dar consejos en esos momentos es muy complicado. Hay muchos factores que influyen y que un externo puede llegar a no calibrar lo suficiente.

Mañana sábado haré la Javierada con la familia al completo. Una marcha de casi 50 kms desde Pamplona al Castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier, patrón de Navarra y uno de nuestros Santos más universales. Javier conoció a Ignacio de Loyola en París y juntos arrancaron la Compañía de Jesús, una de las instituciones más universales y más longevas que existen. En sus célebres "Ejercicios Espirituales" dice San Ignacio: "En tiempo de desolación nunca hacer mudanza" (318).

El santo, distingue en la vida etapas en las que uno se siente confortado y pleno, a las que llama tiempo de consolación, y otras etapas en las que uno anda desolado, triste, desorientado, sin saber si está llevando la vida correctamente... tiempos de desolación. En esos tiempos en los que andamos perdidos, no debemos cambiar ni propósitos ni objetivos, porque el desánimo nos va a arrastrar. Debemos aguantar y esperar a tener la cabeza clara.

En momentos de crisis, como los que vivimos, debemos estudiar a fondo los problemas y ver todas las posibles soluciones. Pero los grandes cambios deben esperar. No se trata de huir de lo que queremos olvidar sino de decidir bien el objetivo que vamos a perseguir. Correr -y más huir- es una oportunidad perdida.

Hay que tener la humildad para aprender de los errores, pero también el temple de saber esperar al momento adecuado.

Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. ¡Animo!.

viernes, 7 de marzo de 2014

El Farsante Feliz

El farsante feliz. Max Beerbohm. Acantilado. 2012.

Lord George Hell, un dandy inglés, noctámbulo, mujeriego, avasallador y jugador queda prendado de una joven cantante de ópera a quien propone matrimonio nada más conocerla. Ella le rechaza porque sólo está dispuesta a casarse con un "hombre cuyo rostro sea tan maravilloso como el de los santos".

George reacciona rápidamente y encuentra a un maestro capaz de hacer magníficas máscaras para le haga una con la que engañar a la cantante, que en cuanto lo vio, quedó prendada de él por su alegría y ternura. Él, enamorado y arrepentido, empezó a donar todos sus bienes a obras benéficas y a resarcir a aquellos que había engañado. 

Pero una antigua amante despechada descubrió su argucia y se abalanzó sobre él arrancándole la máscara de las mejillas para poner de manifiesto su embuste ante su joven amada. Pero como esto es un cuento de hadas, al mirar el rostro real del lord, ella descubrió que era aún más amable y puro que la mascara que lo escondía. 

Un breve relato sobre el poder del amor y la bondad.

viernes, 28 de febrero de 2014

Cuando como, como

El fin de semana pasado compartí mesa y mantel con unos amigos. Hablamos de lo complicada que se ha vuelto la vida. O mejor, de lo complicada que la hemos vuelto. Mientras cenamos con nuestra familia estamos pensando en el informe que tenemos que redactar la semana que viene; y mientras redactamos el informe pensamos en las vacaciones de Semana Santa; y mientras estamos de vacaciones no dejamos de pensar en la cantidad de cosas que tendremos pendientes a la vuelta...
 
Cuentan que un discípulo preguntó una vez a su maestro:

- ¿Cómo te entrenas tú para obtener la sabiduría?

El maestro contestó:

- Cuando como, como; y cuando duermo, duermo.

Hemos dejado de disfrutar de las cosas porque la mayor parte de lo que hacemos a lo largo del día lo hacemos mecánicamente. No estamos a lo que estamos. Nos dejamos llevar fácilmente por obsesiones, temores infundados, preocupaciones sin sentido, distracciones inútiles que nos impiden vivir el momento presente en toda su plenitud.

Y es que debemos proponernos estar más atentos, vivir más cada instante de nuestra vida. ¿Por qué no empiezas ya? Pon todos los sentidos en la próxima cosa que vayas a hacer: ver una película, escribir un email, preparar la cena... Verás cómo el mundo se ve de otra manera.