viernes, 15 de abril de 2016

La solución siempre es la misma

Este será el último post que publique aquí. No te olvides que desde hace casi un mes puedes encontrarme en mi nueva página web. Además si te suscribes al newsletter antes del 23 de Abril (día del libro) entrarás en el sorteo de un ejemplar de mi libro "Del Ataúd a la Cometa" dedicado.


Una tarde, después de una complicada mañana, el miembro de un Consejo de Administración llamó por teléfono al Director General de la empresa y acabó gritándole enfurecido. No estaba de acuerdo con algunos de sus criterios, y eso, unido al cansancio, le llevó a perder la calma y el control.

Aquel director, colgó el teléfono malhumorado, apagó su ordenador y condujo violentamente hasta su casa. Al llegar, recogió el correo de su buzón y revisó varias cartas del banco. Su esposa llegó a casa y este le gritó, acusándole de gastar mucho dinero con su tarjeta de crédito.

La esposa se irritó, pero llorosa no quiso decirle nada. Cenaron en silencio y cuando la empleada del hogar recogía la mesa se le cayó un plato que se rompió. La señora de la casa le gritó diciéndole que no hacía nada bien, y ella se retiró llorando.

La empleada no dijo nada ante aquella injusta acusación, pero se sintió muy mal. Cuando salió al jardín para volver a su casa el perro casi le hizo tropezar, y con rabia le dio una patada mientras le gritaba.

El perro, asustado y dolorido salió corriendo y saltó de un brinco la valla del jardín justo en el momento en el que por la acera pasaba una señora a la que mordió.

Cuando la señora fue al hospital para le curaran la herida y le pusieran una vacuna gritó al médico porque dijo que el pinchazo le había dolido acusando al médico de falta de experiencia.

El joven médico cuando llegó por la noche a casa, quizá contrariado por la jornada laboral, encontró que la cena no era de su agrado y protestó con amargura a su madre. Esta calló y complaciente acarició su cabeza y le dijo: “De acuerdo hijo, mañana te haré tu comida favorita. Trabajas mucho, se te ve cansado y necesitas descansar bien”. Fue a la habitación del muchacho y le hizo la cama con unas sábanas limpias y frescas para que pudiera descansar mejor. Cuando él se había acostado ella fue a arroparle y le dio un beso de buenas noches: “Buenas noches hijo, que descanses”. “Buenas noches, mamá”.

En ese instante se interrumpió el círculo del odio. Se interrumpió la cadena porque el odio chocó contra la dulzura, el amor y el perdón. Cuando te des cuenta que estás atrapado en el círculo del odio, acuérdate que puedes romperlo con un poco de amor y perdón. No sigamos cayendo en ese círculo pensando que es imposible salir de allí. No olvidemos que la manera más rápida de encontrar amor es dándolo. Porque siempre hay más alegría en dar que en recibir.

El amor es siempre la respuesta a toda pregunta y a todo problema. Jamás te equivocarás si optas por amar. Si decides amar, estarás en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Seguro. El amor recompensa al dar sentido a tu vida.

Todo lo que hay que pedirle a la vida es que nos dé la oportunidad de amar a pesar de las imperfecciones. Nuestra vida debería estar consagrada a ser los amantes que queremos ser, y algún día lo conseguiremos. Hasta entonces, los que nos rodean, agradecerán nuestros intentos.

No lo olvides: sea cual sea tu problema, la solución es el amor.

viernes, 1 de abril de 2016

Sigue tu Camino

Este viernes estoy de estreno. Aunque ya desde la semana pasada podías ver mi nueva web, este viernes lanzo mi primer boletín quincenal. (No olvides suscribirte aquí si todavía no lo has hecho). El boletín, y la nueva web en general, nos permitirá una mejor comunicación y un mejor compartir ideas, pensamientos, oportunidades… Dos veces al mes encontrarás una de mis reflexiones; algunas recomendaciones de lectura, de cine, de viaje…; algunas pistas para acordarte de tus amigos a lo largo de la quincena e información sobre las sesiones que tengo en abierto por si quieres acudir a alguna o recomendársela a algún amigo.

El fin de semana anterior a la Semana Santa hice con mi amigo Julio y algunos de los niños “la Javierada”. Se trata de una peregrinación desde Pamplona –y desde distintos puntos de Navarra- hasta el Castillo de Javier, cuna del Santo Patrón de esta tierra. Hay muchas variantes para poder llegar hasta el Castillo, pero nosotros decidimos huir de la carretera y caminar por el monte. En total algo más de 50 kilómetros en algo más de 10 horas.

La víspera, una fenomenal tormenta de nieve colapsó Pamplona y cubrió de blanco todos los montes de la Cuenca. En nuestro caminar encontramos carreteras perfectamente limpias, tramos de bosque con algo de nieve y zonas en las que el sendero había desaparecido por completo: ni sendero, ni huellas que seguir. Era complicado avanzar. Teníamos que crear nuestra propia senda aún a riesgo de torcernos el tobillo con alguna piedra oculta mal colocada debajo de aquel manto blanco.

Y algo parecido ocurrirá en tu vida. Habrá momentos en los que seguir las huellas de los que caminaron por delante será lo más adecuado. Pero cuidado, porque los senderos de otras personas pueden ser caminos equivocados para ti, que incluso te pongan en peligro. Busca entonces, quizá con la ayuda de un guía, tu propio sendero y deja que los demás sigan el suyo. Abandona la ruta que marca el GPS y abre tu propia vía.

Pero sobre todo, nunca sigas a los que no sean guías verdaderos, a los que no conozcan bien tu experiencia y capacidades, a los que te prometan falsos atajos. Pues si lo haces, puede que acabes perdiéndote para siempre.

¡Buen camino!


Dentro de unas semanas, a final de abril, dejaré de publicar en este blog, y dejarás de recibir -si es que lo recibes- el email con las entradas semanales. No olvides suscribirte a mi nueva newsletter quincenal aquí. ¡Seguimos en contacto!

viernes, 18 de marzo de 2016

No debes nada a tu padre

Además de seguir trabajando en mi nueva web, que estará disponible desde este mismo fin de semana, he impartido clases en Alicante, Zaragoza, Barcelona y Bilbao. Con la coincidencia de la Semana Santa y la festividad del Día del Padre hemos tenido motivo de conversación para las sobremesas.

En una de ellas, alguien dijo: "No le debo nada a mi padre".

Sonó fuerte. Muy fuerte. En un primer momento el tipo aquel me pareció un descastado. Pero si lo pensamos bien es absolutamente cierto. Nuestro padre nos quiere mucho y nos quiere de verdad. Con un amor como pocos hay en el mundo: gratuito, del que no pasa facturas, del que no espera nada ni mañana ni nunca. Un amor a interés cero y en el que además tampoco hay que devolver el principal.

Resulta difícil encontrar gente que nos quiera así, a fondo perdido y con esa intensidad.

La única deuda que tenemos con nuestro padre es una "deuda de gratitud", y que por tanto es gratuita y que jamás podrá saldarse.

¡Felicidades papá!


viernes, 11 de marzo de 2016

¿Vamos a Abilene?

Alicante, Madrid, Vigo y Santiago de Compostela en esta semana. En todos los sitios he comido con los alumnos. Y en todos ellos hemos hablado de política. Antes la gente hablaba del tiempo. Últimamente de política, quizá por la delicada situación que atraviesa España.  

Me resulta curioso escuchar en todos los sitios, que los dos líderes principales de los partidos deberían irse y dejar paso a nuevas caras que, sin lastres del pasado y sin revolcones electorales, trataran de conformar un gobierno sensato y medianamente estable en nuestro país. Pero lo más curioso es que esto, que dice mucha gente, no lo dice nadie en el seno de las organizaciones políticas.

Cuenta el Profesor Jerry Harvey, que estaba una calurosa tarde de Julio en el porche de su casa con su mujer y sus suegros. Tenían limonada fresca a mano, un ventilador y estaban jugando al dominó. De repente su suegro dijo: “Cojamos el coche, vayamos a Abilene y cenemos en un restaurante”.

Al profesor, le surgieron dudas de la conveniencia de la excursión. Abilene estaba a más de sesenta kilómetros, había una tormenta de arena y calor y su coche era un viejo Buick sin aire acondicionado.

Pero su mujer dijo: “Bueno, parece una buena idea ¿qué te parece Jerry?”. Y aunque la preferencia de Jerry era seguir disfrutando del dominó y la limonada, se limitó a contestar cortésmente: “Suena bien, pero … ¿qué opina tu madre?”. La suegra asintió. Así que cogieron el coche y se fueron a Abilene, cumpliéndose las predicciones de Jerry: pasaron calor, sudaron, y la comida del restaurante fue lamentable.

De regreso a casa, dijo Jerry: “Una buena excursión ¿no?”. Su suegra contestó: “Pues para decir la verdad yo no lo he pasado bien; hubiera preferido haberme quedado en casa, pero como estábais tan entusiasmados…” Todos fueron comprobando que cada uno había dado por supuesto que los demás querían ir a Abilene, cuando ninguno quería ir.

Y una cosa parecida pasa en muchas organizaciones –no sólo en las políticas-. Cada uno en su fuero interno tiene una opinión, que no se atreve a transmitir. El peligro de esta situación es que resulta inadvertida para los protagonistas. Y que una vez reconocida, hay que tener el valor y la honestidad de decir lo que nadie se decide a decir. Sólo una postura valiente y crítica permite salir de esta trampa. Ningún grupo está libre de este riesgo, pero son más proclives aquellas organizaciones altamente cohesionadas en las que adoptar una postura crítica puede ser entendida como una traición. 

¿Trabajas para que en tu equipo haya un ambiente en el que se pueda expresar el desacuerdo sin riesgo de rechazo o de represalia?

viernes, 4 de marzo de 2016

Poder, influencia y autoridad

Poder, Influencia y Autoridad. Las Claves para llegar a lo más alto en la empresa
Miguel Rosique. Alienta. 2015.

Las modernas estructuras organizativas se han horizontalizado y la distancia entre jefes y empleados se ha reducido muchísimo; sin embargo ha aumentado la necesidad de ser más hábil en el uso del poder.

Sin el adecuado manejo de la influencia y de la autoridad nada se consigue en el mundo empresarial y ser capaz de gestionar esta capacidad hasta ahora denostada y vista con tintes negativos se hace necesaria.

Miguel Rosique limita el poder a aquel que es eficiente para la empresa, eficiente para el directivo y por encima de todo ético. Lo otro, lo que puedes estar pensando, son perversiones del poder. Y analiza con ejemplos prácticos y amenos la manera de desarrollar nuestra influencia y ganar autoridad en nuestras organizaciones, consejos muy interesantes para todas aquellas personas que tengan la sana ambición, sana, repito, de ascender.

Un libro que llama al cambio, pero sobre todo, que llama a la acción. "Menos coaching y más working".

viernes, 26 de febrero de 2016

Corta la cuerda

Esta semana he pasado cuatro veces por Madrid y dos por Zaragoza, pero he conseguido dormir todas las noches en casa. Ayer por la tarde en la capital aproveché para hacerme unas fotos para mi nueva web. A lo largo del mes de Marzo la estrenaré. En ella juntaré lo que hasta ahora es la web y este blog, para tener un único sitio.

El fotógrafo que me hizo las fotos es un periodista de nombre Carlos. Yo no le conocía, pero ThinkingHeads, que son los que están trabajando en el diseño de la página, me lo recomendaron. Quedamos a primera hora de la tarde en un céntrico edificio de Madrid. Estuvo dos horas disparando la cámara, cambiando de objetivos, cambiándome de posición, de sitio… Recorrimos “las tripas del edificio” buscando las mejores ubicaciones, la mejor luz, el mejor contraste.

Al principio de la sesión le dije al fotógrafo que no estaba acostumbrado a estas cosas de los flashes y que seguramente tendría que ayudarme con las posturas, con la ropa... Fuimos directos a la azotea, donde vimos unas impresionantes vistas de la Sierra de Madrid nevada allí delante.

Cuentan que un alpinista intentó conquistar en solitario el Aconcagua después de casi toda una vida de preparación. Desde el campo base intentó alcanzar la cumbre. Y parece que lo pudo hacer, aunque al ir solo nadie pudo ser testigo de la proeza. Seguramente ya en el descenso el tiempo cambió bruscamente y una formidable tormenta hizo que perdiera mucho tiempo… tanto que se le echó la noche encima.

No veía absolutamente nada. La ventisca era muy fuerte y el frontal de luz que llevaba en la cabeza no servía de nada. Se arrastraba a ciegas hacia donde el destino le llevara. En un pequeño escalón de hielo resbaló y cayó rodando a gran velocidad por la gélida ladera.

Caía, caía y caía. Y en esos angustiosos momentos vio pasar toda su vida como en una película. Pensaba que iba a morir cuando de repente sintió un tirón muy fuerte que casi le parte en dos el cuerpo. Las cuerdas de la cintura con las que se amarraba a unas sujeciones habían hecho efecto y habían frenado su caída quedando colgando en el aire.

Recuperó el aliento como pudo aunque seguía sin ver nada. Gritó con todas sus fuerzas: 

- ¡¡Ayúdame Dios mío!!

De pronto, una voz grave desde detrás de la tormenta contestó:

- ¿Qué quieres que haga, hijo mío?

- ¡Oh Dios mío, sálvame!.

- ¿De verdad crees que te puedo salvar?

- Por supuesto, Señor. Tú eres todo bondad y todo poder. Puedes hacerlo.

- Bien, entonces corta la cuerda que te sostiene…

Hubo un momento de silencio y quietud. El montañero se aferró más a la cuerda y reflexionó.

Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgando a un alpinista muerto, congelado, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda, a tan sólo un metro del suelo…

Y es que en estas reflexiones hemos recordado muchas veces que necesitamos ayuda para muchas cosas. Que solos no vamos a ningún sitio. Pero… ¿cuántas veces alguien nos presta su ayuda y no le hacemos caso? O peor… ¿cuántas veces pedimos la ayuda de alguien pero nos cerramos en banda a sus consejos?

Pedir ayuda requiere humildad y valentía, sin duda. Y aceptarla y dejarse ayudar, todavía más. ¡Animo!.

viernes, 19 de febrero de 2016

Nunca caminas solo

Dos sesiones en Valencia, otra en Madrid y otra en Pamplona me han llenado la agenda esta semana. En la sesión de Pamplona, para un equipo técnico de unas 50 personas lo pasamos en grande. Los asistentes se llevaron de regalo dos libros, el mío "Del Ataúd a la Cometa" y "Atrapados en el hielo" de Caroline Alexander que cuenta la historia de Shackleton de la que acabamos de celebrar su primer centenario.

En agosto de 1914, el famoso explorador Ernest Shackleton y una tripulación de veintisiete hombres partieron hacia el Atlántico sur para llevar a cabo el primer viaje a pie por la Antártida. A 160 km de su destino, su barco, el Endurance, quedó atrapado en el hielo. Durante veinte meses la expedición estuvo completamente perdida hasta que el propio Shackleton consiguió rescatarles.

Cuenta la historia que una de las grandes preocupaciones de Shackleton era mantener la motivación de sus hombres. Preocupación común a todos los directivos del mundo. Allí en medio de la nada helada organizaba fiestas, partidos de fútbol, obras teatrales, concursos de música... Incluso todos se raparon el pelo en una fecha determinada.

Shackleton parecía tener una fuerza emocional encomiable. Algo en su interior le hacía no rendirse y seguir adelante sin desfallecer para mantener con vida a sus hombres y devolverlos sanos y salvos a sus casas.

Uno de los pasajes que más impresiona de la historia ocurre en su última caminata cruzando la cordillera helada de la isla de San Pedro donde había llegado en busca de una estación ballenera que le permitiera lanzar una señal de socorro. Cuenta Shackleton que sólo fueron dos en aquella expedición, pero que durante muchos tramos del camino tenía la sensación de que un tercero caminaba con ellos. No me cabe duda que en la mochila de ese tercero iban un montón de proyectos, ilusiones, motivos y misiones por los que seguir luchando y sobrevivir.

En el libro incluyen este poema de T.S. Eliot:

"When I count, there are only you and I together
but when I look ahead up the white road
there is always another one walking beside you"

"Cuando cuento, estamos solamente tú y yo
pero cuando miro hacia adelante en el camino blanco
siempre hay otro más caminando a tu lado"

¡Animo! No estás solo. Siempre hay alguien caminando a tu lado llevando en su mochila todos tus anhelos, sueños, aspiraciones. Búscalo en los momentos duros y lo encontrarás.