viernes, 19 de diciembre de 2014

Feliz Navidad 2014

El dibujo es obra de mi hija Leyre (12 años)

Se acaba un año más. Iberia me felicita con un email en el que me dice que he recorrido con ellos 185.000 kms, cuatro veces la vuelta al mundo. Pero creo que ha merecido la pena. Me llevo a la mochila un montón de sesiones, de nuevos amigos y de buenos momentos. Ahora tocan días de descanso, desconexión, familia, cariño y Navidad. En alguno de esos viajes leí en algún sitio esta historia:

Durante el primer trimestre del curso, la profesora Thompson perdió varias veces la paciencia con uno de sus alumnos: Teddy Stoddard. Desde el principio de curso se había dado cuenta que Teddy era muy descuidado en sus tareas, con su ropa, en el trato con los otros niños... 

Cuando cerca de la Navidad se dispuso a rellenar su boletín de calificaciones, por supuesto con un 0, leyó las anotaciones de los profesores precedentes. La profesora de primer grado había escrito: "Teddy es un niño brillante, hace su trabajo limpia y ordenadamente. Es un placer tenerlo como alumno". La de segundo grado había anotado: "Es un excelente estudiante, pero se le nota preocupado por la grave enfermedad que aqueja a su madre". En tercero la nota decía: "Su madre ha muerto, Ha sido muy duro para él. Su padre no muestra mucho interés y todo esto puede afectarle negativamente". En cuarto: "Teddy se encuentra retrasado respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés por la escuela".

La profesora se entristeció, especialmente cuando al entregar las notas fue recibiendo algunos regalos de los alumnos. Teddy le había traído un viejo brazalete azul y un frasco de perfume medio gastado, cosa que ella agradeció, provocando la burla del resto de niños. Al despedirse antes de las fiestas Navideñas, Teddy le dijo: "Señorita Thompson, espero que use el perfume que le he regalado. Así olerá como mi mamá".

Desde ese día, la profesora, comenzó a educar de verdad a Teddy. No sólo a enseñarle matemáticas, a leer y a escribir, sino a educarle de verdad. Conforme empezó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Cuanto más le apoyaba, él respondía más rápido. Al acabar el curso escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.

Cuando por fin se graduó en el colegio, con honores, la profesora Thompson recibió una carta de Teddy en la que le decía que era su profesora favorita y le agradecía todo su esfuerzo. 

Años más tarde, a principios de Diciembre, la profesora recibió otra carta en su casa. La firmaba un tal Theodore F. Stoddard, y le invitaba a pasar la Nochebuena en su casa. La profesora acudió puntual a la cita, con el viejo brazalete azul y el perfume que Teddy recordaba.

- Gracias señorita Thompson por creer en mí. Gracias por hacerme sentir importante y por mostrarme que yo puedo hacer la diferencia - dijo Teddy.

- No, Teddy, te equivocas. Tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar de verdad hasta que te conocí - contestó la profesora con lágrimas en los ojos.

¿Por qué no nos proponemos para esta Navidad y para todo el año 2015 ser capaces de sacar, de la gente que nos rodea, su mejor versión? ¿Y qué tal si empezamos eso por nosotros mismos?

Que el Niño Jesús que está a punto de llegar, nazca también en nuestros corazones para que el día de mañana sean muchos los que quieran compartir su Nochebuena con nosotros agradecidos de haberles despertado ese afán por cambiar; ese afán por ser mejores. 

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Un corazón viejo

Siempre me han impresionado las enfermedades del corazón, quizá porque por herencia familiar tengo muchas papeletas para que algún día me dé un susto. Esta semana me enteraba del fallecimiento de un amigo de Sevilla. Pocos años mayor que yo y de sorpresa, un infarto se lo llevaba por delante. Era una buena persona. Siempre cerca de su familia, de sus amigos, siempre dispuesto a ayudar a todos... Y me acordé de esta historia que alguien me contó hace muchos años en un hospital mientras esperaba a ver a mi abuelo ingresado con una angina de pecho.

Un hombre joven llegó al centro de un pueblo gritando que poseía el corazón más hermoso de la comarca. La gente se concentró a su alrededor y observaban que su corazón era perfecto, sin manchas, heridas, ni rasguños. Todos coincidieron en que era el corazón más hermoso que jamás había visto.

Un anciano se acercó por allí y dijo:

- ¿Cómo puedes ser tan engreído? ¿Cómo puedes decir eso? Mi corazón es muchísimo más hermoso que el tuyo.

La multitud se giró y sorprendida miro al corazón del viejo. Latía con fuerza pero estaba cubierto de cicatrices, arañazos, trozos que faltaban, huecos...

- ¡Pero hombre! -habló uno de los ciudadanos- ¿cómo puede decir usted que su corazón es más bello si está lleno de heridas y dolor?

- Es cierto -dijo el anciano- Pero cada cicatriz representa una persona a la que entregué mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para darlos a los demás. Algunos me han obsequiado con un trozo del suyo y me alegro de ello y por eso mi corazón tiene trozos de distintas texturas y tonalidades. Hubo veces en las que yo entregué un trozo de mi corazón, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio, y esos son los huecos que podéis ver.

Dar amor es arriesgar, porque nunca sabes si recibirás a cambio o no; si en tu corazón quedará un hueco o habrá un nuevo remiendo. Pero tanto huecos como remiendos nos recuerdan que seguimos amando, y eso alimenta la esperanza de que tal vez, algún día aquellos amores no del todo correspondidos regresen y llenen el vacío de nuestro corazón.

¿Por qué no miras este fin de semana cómo luce el tuyo?

viernes, 5 de diciembre de 2014

El discurso del Rey

EL DISCURSO DEL REY
Director: Tom Hooper
Intérpretes: Colin Firth, Helena Bonham, Geoffrey Rush
País: UK. Año: 2010.
Duración: 119 minutos


La película narra la verdadera historia de un terapeuta australiano que enseñó a Jorge VI a pronunciar la "K". Jorge, monarca inglés entre 1936 y 1952, vivió una vida llena de ironías: pasó casi oculto a la historia entre los grandiosos personajes de Churchill y de Isabel II; no podía referirse a sí mismo como King (al no pronunciar la k); se le aconsejó fumar para combatir la tartamudez y por ello murió prematuramente de cáncer de pulmón. Sin embargo fue capaz de superar todas las adversidades para aglutinar a toda su nación frente a la agresión nazi. 

Pasó de la mayor humillación y ridículo en su primer discurso ante el micrófono, en el estadio de Wembley a una impecable declaración de guerra contra Hitler a través de las ondas. El mal trago de su primer discurso fue un acicate para una urgente reacción. La humildad de aceptar que se necesita ayuda es la principal arma del cambio. 

Durante 10 meses tuvieron 82 sesiones, no en palacio, sino en el lúgubre gabinete de un logopeda poco convencional de origen australiano instalado en Londres. Y esa constancia y afán de superación es la segunda herramienta para alcanzar nuestros objetivos. 

El terapeuta hizo creer a Jorge VI que su problema era físico y que podía resolverse realizando ejercicios a veces estrambóticos. Para el discurso más importante de su vida idearon una estrategia especial: dictarlo de pié, con la ventana abierta para que corriera el aire y sin chaqueta. Cuando el Rey concluyó sus palabras sin ninguna traba, el terapeuta se dirigió a él como "Su majestad".

Una película que nos transmite la importancia de mantenernos siempre abiertos a la mejora, cuidando lo bueno que ya tenemos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Seguid gritando

Esta semana he coincidido con un par de ponentes amigos. Hablando sobre nuestro trabajo, nos sorprendió que aunque abordamos temáticas diferentes, en todos los sitios hay una pregunta común: ¿qué va a pasar con nuestro país?. Parece que no terminamos de salir de la crisis, que los que deberían ayudarnos a ello "se han pasado veinte pueblos", que incumplir las promesas que les dieron votos es algo normal, y que todo esto se desmorona y vamos directos al abismo.

Una tribu caminaba, a través de un campo, hacia un precipicio cuya existencia ignoraba. La tribu, además de desconocer su existencia tampoco mostraba especial interés por conocer a dónde les llevaban sus pasos.

Avanzaban, y avanzaban. Deprisa y deprisa. Sin descanso. Los precipicios aparecen de pronto para el que no sabe dónde están, y aquella tribu, que caminaba atropelladamente sería engullida por la oscuridad del pozo. En primera y segunda fila avanzaban los hombres de la tribu blandiendo sus lanzas. En la retaguardia, las mujeres, los niños y los enseres.

En su deseo por salvarlos, un anciano que vivía en aquella zona y conocía el terreno, empezó a gritarles:

- ¡¡Que hay un abismo ahí delante!! ¡¡cuidado!!

Pero la tribu, sin hacerle caso, le insultaba y despreciaba:

- ¡¡Cállate viejo!! ¿Qué sabrás tú?

Pero el anciano seguía llamándoles:

- ¿No habéis olvidado comida para el camino?

- ¡¡Calla, hombre, calla!! ¡¡Y lárgate de aquí!!

Viendo que no le hacían caso, y que era complicado que se detuvieran o dieran la vuelta, empezó a correr hacia ellos, como si fuera un toro que fuera a embestirles. Eso hizo que la fila de la tribu fuera saliéndose un poco del camino.  El anciano embestía y embestía, y la tribu, asustada, se curvaba y se curvaba para evitar el impacto. Tanto se esmeró, que trazaron una curva tan pronunciada que les permitió evitar el precipicio y por tanto su perdición.

La gente no se percató de ello y pensaban que había estado caminando en línea recta, así que le decían:

- ¡Ves, viejo estúpido, no existía ningún precipicio y nos estabas asustando en vano!.

Y se reían despreocupados.

También el viejo, una vez cumplida su misión, se reía feliz.

Por eso no debemos dejar de protestar por las injusticias, atropellos y corruptelas que veamos a nuestro alrededor y que nos hagan daño a nosotros, a nuestra gente o nuestra tierra. ¡¡Hay que seguir gritando!!.

viernes, 21 de noviembre de 2014

¡Sigue talando!

Una semana como muy castellana, con dos días en Madrid, otro en Segovia y otro en Plasencia (Cáceres), donde participé en un encuentro sobre políticas de apoyo a las familias numerosas. Escuché con atención la ponencia de Roberto Martínez director de +Familia. Después compartiendo un rato de charla con él, llegamos a la conclusión de que en este tema, como en muchos otros, lo importante es trabajar y trabajar, y seguir trabajando y que con ese trabajo es como se obtienen los resultados, aunque a mitad de camino parezca que estamos demasiado lejos del destino.

Había una vez un hombre pobre que vivía en una choza cerca de un bosque. Se alimentaba con las aves que cazaba, los peces que pescaba en un río cercano, y las verduras que él mismo cultivaba, pero no tenía más para vivir.

Una noche, un monje pasó por su casa y le pidió alojamiento. El hombre compartió con él su escasa cena y su humilde morada, dejándole incluso que durmiera en su propia cama. A la mañana siguiente, el monje, en agradecimiento por su hospitalidad, decidió confiarle un secreto:

- Delante mismo de la puerta de tu casa, en el bosque que se ve desde aquí, vive un animal fabuloso que se llama Satori. Habita en las copas de los árboles. El que consiga cazarlo no tendrá que preocuparse por nada más en su vida, porque tendrá todo lo que desee.

El hombre se puso muy contento y cuando el monje se fue, construyó un hacha y empezó a talar los árboles. Con un poco de suerte, pensaba, aún estará durmiendo y lo cazaré pronto. Durante unos cuantos días el animal Satori estuvo huyendo del hombre. Cada vez que este empezaba a talar un árbol, aquel saltaba a otro cualquiera.

El hombre seguía talando y talando y como los troncos se le acumulaban en grandes cantidades, decidió empezar a venderlos como leña en el pueblo. Taló, taló, taló y taló y vendió, vendió, vendió y vendió. Tanto que sus problemas económicos se fueron solucionando.

Llegó un día en que talaba sin pensar en el animal. Cortaba un árbol, recogía la madera y se iba. La vendía y volvía. El animal también se había olvidado de él. No encontraba en aquel hombre amenaza alguna.   

Una mañana, al cortar un árbol, como de costumbre, el animal Satori cayó a sus pies. Estaba durmiendo en la copa del árbol y se había olvidado por completo del hombre.

Y es que si tenemos nuestros objetivos claros (¿los tienes? si no, empieza ya mismo a pensarlos y escribirlos) y trabajamos con fuerza por conseguirlos, disfrutando de ese trabajo y casi olvidando el objetivo final, este, acabará cayendo a nuestros pies como el animal Satori.

¡A seguir talando!

viernes, 14 de noviembre de 2014

Demasiados senderos

El sábado pasado subí, con mi hijo Alvaro, la Peña Izaga. Un monte, no alejado de Pamplona, de 1.300 metros de altura, desde cuya cumbre se pueden ver, en día despejado, las principales cimas del Pirineo Occidental: desde el Ori hasta el Bisaurín.

Hicimos la ascensión por la ladera oeste desde el pueblo de Alzorriz. La senda no estaba demasiado marcada y en varias ocasiones perdimos la ruta acabando frente a tupidos matorrales de enebros teniendo que deshacer nuestros pasos y dudando no pocas veces de cual era el sendero correcto.

En un lejano pueblo oriental, una tarde, uno de los vecinos acudió corriendo al maestro para pedirle ayuda porque se le había perdido una oveja. El maestro convocó a todos los vecinos para que salieran en su busca.

Uno de los discípulos se extrañó de que tuvieran que salir todos los vecinos en busca de la oveja y le preguntó al maestro:

- ¿Por qué se necesitan tantos hombres para encontrar una oveja?

- Porque son muchos los senderos que puede haber seguido.

Al anochecer todos los hombres regresaron al poblado sin haber encontrado la oveja, y el maestro les preguntó:

- ¿Encontraron la oveja?

- No. Ha sido imposible. Hay muchos senderos; uno conduce al otro y no supimos cual tomar, por lo que nos volvimos todos sin haber encontrado la oveja.

El maestro se sorprendió y entristeció. Durante días anduvo meditabundo y pensativo. Tanto que sus discípulos fueron a contarle al dueño de la oveja lo sucedido. Este, preocupado por el maestro fue hasta él y se interesó por la causa de su tristeza.

- Maestro. ¿Qué le ocurre? Una oveja no es nada. Una nadería. Yo ya la he olvidado. ¿Cuál es la causa de su tristeza?

- Cuando hay demasiados senderos, un hombre no puede encontrar su oveja.

Y es que en la vida es importante centrarse en unas pocas cosas y no atascarse ante las diversas posibilidades que esta nos ofrece, y nos ofrece muchas. Es bueno concentrarse en una meta y no parar hasta lograrla. ¿Tienes claras las metas que quieres conseguir y por las que merece la pena luchar? ¿Aquellas por las que te cortarías en las manos desbrozando el monte?

viernes, 7 de noviembre de 2014

Las vidas de Grace

LAS VIDAS DE GRACE
Director: Destin Daniel Creton
Intérpretes: Brie Larson, John Gallagher Jr,, Kaitlyn Dever
País: USA   Año: 2013
Duración: 96 min.

La joven Jayden, inteligente y rebelde, ingresa en Short Term 12, un centro de acogida, en California, para adolescentes con problemas. En él trabaja como supervisora Grace, una veinteañera que asume la responsabilidad de ayudar a Jayden.

Fruto de esa relación, Grace empezará a entender que no puede continuar dando la espalda a los problemas que arrastra casi desde la infancia, y que afectan a su relación de pareja y a su vida profesional.

La película nos ofrece respuestas bellas, audaces y profundas a los terribles desafíos de la pedofilia, el aborto, la soledad ante el sufrimiento, la ausencia de seres queridos, la falta de sentido de la vida...

Logra emocionarnos con lecciones vitales llenas de generosidad y esperanza, valores que afortunadamente todavía mueven el corazón de millones de personas en este mundo. Toda una lección de que aún es posible mejorar las cosas y de cómo hacerlo.